Segun Forbes Business, una coalición compuesta por los Teamsters, la Alianza por un Nueva York Mayor y la Unión de Comercio, Distribución y Tiendas se reunió en la Cámara de Nueva York para exigir el paso de la "Ley de Protección de Entregas", respaldada por el alcalde Zohran Mamdani. Esta norma prohibiría a empresas como Amazon, FedEx y otras compañías logísticas utilizar contratistas para las actividades de entrega final y servicios en almacenes en los cinco distritos del municipio. El proyecto, presentado por el diputado de Queens Tiffany Cabán en septiembre del año pasado y mantenido hasta 2026, exige que cualquier operación de entrega final en la ciudad tenga licencia y que todos los centros de distribución operen con empleados, no con trabajadores contratados.
Los defensores del proyecto incluyen al Consejo Laboral Central de Nueva York, vinculado a la AFL-CIO, y la mayoría de los miembros del Consejo Municipal. En contraparte, se ha formado una alianza empresarial amplia que incluye a Amazon, FedEx, asociaciones de transporte, los cinco consejos comerciales de distritos, la Federación Nacional de Empresarios Independientes, Tech: NYC, la Federación de Cadenas de Suministro y el Colegio de Transporte de Nueva York. Un informe del Grupo de Empleo de los Cinco Distritos estimó que el paso de esta ley elevaría los gastos de entrega anuales para las familias de Nueva York en 664 dólares y amenazaría a más de 10.000 trabajadores urbanos.
El alcalde Mamdani ha expresado públicamente que el modelo actual de Amazon, basado en contratistas, es "explotador" y representa un riesgo para los trabajadores, los conductores y los peatones en la ciudad. Los defensores sostienen que Amazon utiliza su sistema de proveedores de servicios de entrega para reducir salarios, ignorar condiciones de trabajo inseguras y evadir responsabilidades cuando incumplen leyes o ponen en peligro comunidades. Este enfoque, según su análisis, permite a las corporaciones construir modelos económicos de gran escala sin asumir responsabilidades reales.
Para los habitantes del Perú, esta situación resalta la importancia de proteger el empleo formal y establecer regulaciones claras en el sector logístico. Aunque el contexto se desarrolla en Nueva York, los principios de la iniciativa —como el reconocimiento del trabajo de última milla como un servicio humano, no una simple relación contractual— son aplicables a mercados emergentes. En el Perú, donde el comercio electrónico crece rápidamente y muchas entregas dependen de terceros, la necesidad de normas que garanticen condiciones laborales justas y estabilidad en el empleo se vuelve crítica. La experiencia de Nueva York puede servir como referencia para debates sobre cómo equilibrar eficiencia empresarial con derechos laborales en contextos urbanos y de crecimiento económico.
