Según CNBC Markets, el Mundial de la FIFA 2026 se desarrollará en 16 ciudades de Estados Unidos, Canadá y México, convirtiéndose en el evento más amplio en la historia del torneo. Este escenario incluye 48 selecciones nacionales, con una duración que expondrá a millones de personas a riesgos de salud, especialmente en contextos de movilidad internacional. A pesar de que el país de Congo y Uganda enfrentan una emergencia sanitaria por Ebola, expertos en enfermedades infecciosas han señalado que la probabilidad de transmisión masiva durante el evento es mínima. Dr. Shruti Gohil, directora adjunta de epidemiología y prevención de infecciones en Irvine Health, afirmó que enfermedades como el hantavirus o el Ebola presentan un riesgo limitado, dado que su transmisión de persona a persona es poco frecuente.
La verdadera amenaza, según especialistas, no radica en virus de baja propagación, sino en infecciones altamente contagiosas. Entre ellas, destacan el sarampión, una enfermedad cuya tasa de transmisión es una de las más altas del planeta. Este riesgo se ha visto potenciado en Estados Unidos, donde se registraron los casos más elevados en décadas, vinculados a una creciente resistencia a las vacunas y a tasas de inmunización disminuidas. Además, el virus del sarampión puede propagarse rápidamente en entornos densamente poblados, como los estadios o las ciudades que albergarán el evento. Otras amenazas incluyen virus respiratorios como el COVID-19 y la gripe, así como enfermedades transmitidas por insectos, como el dengue. También se consideran peligros relacionados con el calor extremo y contaminación alimentaria, factores que pueden agravar las condiciones de salud en eventos masivos.
Para los peruanos, este panorama ofrece una reflexión crítica sobre la vulnerabilidad de sus propias comunidades frente a brotes infecciosos. Aunque el Mundial 2026 se desarrollará en el extranjero, muchos turistas de nuestro país podrían participar directamente en estas actividades. La baja cobertura de vacunas, especialmente en zonas rurales o con acceso limitado a servicios de salud, puede convertirse en un punto de riesgo en el contexto global. Además, el desplazamiento masivo de personas en pocos días puede facilitar la propagación de enfermedades que, aunque no sean de alta letalidad, pueden afectar a poblaciones vulnerables.
El caso del Mundial 2026 no solo es un escenario deportivo, sino una prueba de eficiencia en la gestión sanitaria a escala global. Para los ciudadanos peruanos, este evento sirve como recordatorio: la prevención de enfermedades, la vacunación y el acceso equitativo a servicios de salud son herramientas fundamentales para proteger la salud colectiva, tanto en viajes internacionales como en entornos locales.
