Segun Forbes Business, en su undécimo ranking anual de las mujeres más ricas de EE.UU., 43 emprendedoras independientes han consolidado fortunas que superan los mil millones de dólares. Este año, la empresaria especializada en materiales de construcción, Diane Hendricks, se mantiene en la cima con un patrimonio estimado de 21.700 millones de dólares. La edición de Forbes, liderada por la editora ejecutiva Luisa Kroll, señala que el crecimiento de la riqueza en el país está siendo impulsado en gran medida por mujeres que han desarrollado negocios en sectores tecnológicos clave, como inteligencia artificial, software y plataformas digitales. Estos sectores han convertido sus iniciativas personales en pilares de innovación económica.
El ascenso de Daniela Amodei, que ocupa el segundo lugar en esta lista, representa un cambio notable: pasó de la posición 28 del año pasado a la actual, con un patrimonio de 15.500 millones de dólares. Este avance refleja el impulso que están recibiendo las empresas de inteligencia generativa, que están transformando tanto el ecosistema de Silicon Valley como las estrategias de inversión en Wall Street. Además, Caryn Seidman-Becker, directora de Clear Secure, se convierte en una de las mujeres autodidactas que alcanzan el rango de millonaria, al expandir su plataforma de identificación biométrica desde terminales aeroportuarios hacia el sector de salud, turismo y servicios digitales. La tecnología, en este caso, no solo es un instrumento de negocio, sino un catalizador de transformación.
Más del 40 por ciento de las mujeres incluidas en este listado han construido sus fortunas a partir de innovaciones tecnológicas. Entre las nuevas incorporaciones destacan Beyoncé Carter-Knowles, que se posiciona como millonaria tras la exitosa gira Cowboy Carter de 2025, que generó más de 450 millones de dólares en ventas de entradas y productos. También se incluye a Colette Kress, directora financiera de Nvidia, quien ingresó a la empresa tras el apoyo de sus hijos, entusiastas gamers que conocían profundamente sus chips. Este caso ilustra cómo las redes personales y los intereses individuales pueden convertirse en puertas de acceso a industrias de alto impacto.
Para los lectores peruanos, este panorama ofrece una mirada clave sobre cómo las mujeres no solo pueden construir riqueza, sino que también están liderando avances en tecnologías que afectan a todos los sectores. Aunque el contexto latinoamericano aún presenta desigualdades en el acceso a capital tecnológico, este ejemplo demuestra que la innovación, el esfuerzo personal y la estrategia pueden ser herramientas universales. El crecimiento de emprendedoras en sectores digitales no solo es un fenómeno estadounidense, sino un modelo que podría adaptarse a contextos como el nuestro, especialmente en industrias como salud, educación o comercio digital.
