Según Gestión, el ministro de Energía y Minas, Guillermo Shinno Huamaní, encabezó la puesta en marcha de la Central Solar Expansión Intipampa, propiedad de ENGIE Energía Perú, en la región de Moquegua. Este hito marca la incorporación de 51,7 megavatios (MW) de energía solar al sistema eléctrico nacional, complementando una infraestructura ya existente. La ampliación de la planta Intipampa eleva su capacidad total a 91,7 MW, gracias a más de 88.000 paneles fotovoltaicos. Paralelamente, la compañía anunció el inicio de construcción de una segunda central, Hanaqpampa, con una potencia de 140,8 MW y más de 200.000 paneles. Este proyecto se espera que inicie operaciones comerciales en el primer trimestre de 2028. La inversión prevista para Hanaqpampa supera los US$127 millones, con una parte significativa destinada a la generación de empleos durante la etapa de construcción. Se prevé que más de 400 puestos laborales se generen, priorizando la contratación de trabajadores locales.
ENGIE aseguró que el desarrollo de ambos proyectos se realizará bajo principios ambientales, sociales, de seguridad y equidad de género, además de mantener un diálogo constante con las comunidades afectadas y con autoridades locales. En el mismo contexto regional, el Ministerio de Energía y Minas (MINEM), a través de la Dirección General de Electrificación Rural, avanzó con un proyecto de conectividad eléctrica en las Pampas de Clemesí, Moquegua. Este programa, previsto para su inauguración el 23 de octubre, permitirá 385 conexiones eléctricas y servirá a 1.540 habitantes de tres localidades. La inversión total alcanza cerca de S/3 millones, y el proyecto incluye redes primarias de 33 kV y redes secundarias de 380/220 V. Para ello, Orygen activó la subestación Rubí, clave para la instalación de la línea de transmisión de 33 kV que alimentará las redes locales.
Para el lector peruano, estos desarrollos significan un avance real en la diversificación de fuentes de energía y en el acceso a electricidad en zonas rurales. Moquegua, históricamente dependiente de fuentes tradicionales y con una infraestructura eléctrica limitada, se posiciona como un eje estratégico para la transición energética nacional. La incorporación de tecnologías solares no solo reduce la dependencia de combustibles fósiles, sino que también permite una expansión más equitativa del servicio eléctrico a comunidades marginadas. Con la inversión en infraestructura local y el enfoque en empleos nacionales, estos proyectos no solo fortalecen la red eléctrica, sino que también generan un impacto tangible en la economía regional y en la resiliencia energética del país.
