Según Google Research, un equipo de investigadores ha desarrollado un sistema que permite medir el ritmo cardíaco y el ritmo cardíaco en reposo mediante el análisis de videos capturados por la cámara frontal de los teléfonos móviles durante el uso cotidiano. Este sistema, denominado PHRM (Passive Heart Rate Monitoring), se activa automáticamente tras cada evento de desbloqueo facial, registrando breves secuencias de video que luego son procesadas por algoritmos de inteligencia artificial. Los resultados demuestran una precisión promedio de menos del 10 por ciento de error absoluto en porcentaje (MAPE) frente a mediciones estándar derivadas de electrocardiograma, alcanzando niveles de exactitud reconocidos en el sector, incluso para personas con distintos tonos de piel.
La tecnología se basa en la detección de microvariaciones en el tono de la piel del rostro, que correlacionan con el latido cardíaco. A diferencia de dispositivos portátiles como el Pixel Watch o Fitbit, que requieren que el usuario los use activamente, este sistema opera en segundo plano, sin intervención humana. Así, cualquier persona que utilice un teléfono móvil puede obtener datos de salud sin necesidad de hacer esfuerzos adicionales. En 2022, Google ya demostró el potencial de este enfoque mediante el uso de la cámara para detectar el ritmo cardíaco al colocar un dedo sobre el sensor, y en estudios posteriores se exploró su utilidad para predecir riesgos de enfermedades cardíacas.
El sistema no requiere cambios en el comportamiento diario, solo que el usuario desbloquee su dispositivo como es habitual. Durante esos segundos iniciales, la cámara graba una imagen de su rostro, y el modelo entrenado identifica patrones que permiten estimar el ritmo cardíaco en tiempo real. Este tipo de monitoreo puede ser especialmente útil en entornos donde el acceso a dispositivos de salud especializados es limitado. En América Latina, más de cinco mil millones de personas poseen smartphones, lo que representa una base masiva para la expansión de tecnologías de salud accesibles.
Para el lector peruano, este avance es significativo. En un contexto donde el acceso a equipos médicos y servicios especializados puede ser escaso, especialmente en zonas rurales o de bajos ingresos, una herramienta que opera directamente en el smartphone puede democratizar el control de la salud cardiovascular. El ritmo cardíaco en reposo es un indicador clave de riesgo, y si este dato puede ser recogido de forma automática y continua, permite una detección temprana de condiciones que podrían amenazar la salud a largo plazo. Así, una persona que vive en una comunidad con limitaciones de acceso a clínicas puede obtener información clave sobre su salud sin salir de casa, solo mediante el uso de su celular. Esto no solo mejora la vigilancia personal, sino que también puede servir como una primera línea de alerta antes de que se presenten síntomas más graves.
