Según Gestión, el panorama financiero de la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) se encuentra en una situación crítica, con cifras que evidencian una profunda debilidad estructural. A pesar de que el conteo final de Datum Internacional indica un empate técnico entre Renovación Popular y Avanza País, la falta de postulante a alcalde en el primer grupo y la presencia de Francis Allison como líder de la segunda, no resuelve el problema de fondo. Las cifras revelan que la deuda municipal ha aumentado de S/ 1,400 millones en 2022 a más de S/ 5,000 millones en el segundo trimestre de este año, lo que representa un crecimiento de casi cuatro veces. Este dato ha sido confirmado por el Consejo Fiscal y el Instituto Peruano de Economía (IPE), quienes han advertido de la gravedad del escenario.
La brecha entre ingresos y deuda es abismal. Mientras que los ingresos corrientes promedian apenas S/ 1,500 millones, la deuda acumulada alcanza casi S/ 5,400 millones. Esto significa que la carga financiera supera al 300% del ingreso anual, generando una presión constante sobre el presupuesto municipal. El Consejo Fiscal, en un informe de julio pasado, expresó preocupación por el impacto que este endeudamiento tiene en las próximas administraciones, al comprometer una parte significativa de los recursos disponibles. Esta situación reduce el espacio fiscal y pone en riesgo la capacidad de la MML para mantener servicios esenciales como conectividad, transporte y seguridad ciudadana.
Para el lector peruano, este escenario no es solo un dato técnico. Representa una realidad que afecta directamente a los ciudadanos, especialmente en una capital donde el acceso a servicios básicos depende en gran medida de la estabilidad financiera del municipio. La falta de control fiscal y el incumplimiento de normas establecidas por el Estado municipal ponen en juego la capacidad de la institución para responder a necesidades reales. Si esta tendencia continúa, las próximas décadas podrían ver una reducción en la inversión en infraestructura, servicios públicos o políticas de inclusión.
El caso de la MML debe ser visto como un ejemplo de cómo el manejo inadecuado de las finanzas municipales puede derivar en una pérdida de confianza entre los habitantes y una disminución de la calidad de vida. En un contexto de creciente demanda por servicios públicos, la necesidad de una reforma fiscal y de transparencia se vuelve imperativa. Los ciudadanos no solo deben estar informados, sino también involucrados en procesos que determinen el futuro de sus municipios.
