Según Gestión, los ingresos fiscales generados por la industria minera en Perú alcanzaron en junio de 2026 una cifra de S/ 3,615.8 millones, lo que representa un aumento del 152.7% frente al mismo mes del año anterior, cuando se registraron S/ 1,430.9 millones. Este impulso se debe principalmente al crecimiento en los ingresos tributarios de la minería metálica, que sumaron S/ 3,023.7 millones. Además, las Nuevas Regalías Mineras generaron S/ 435.3 millones en junio, mientras que las Regalías Mineras aportaron S/ 14.6 millones.
En términos acumulados, los primeros seis meses de 2026 registraron una recaudación total de S/ 22,787.4 millones, lo que equivale a un incremento del 80.1% respecto al primer semestre de 2025 (S/ 12,652.3 millones). Este volumen representa el 87.6% de la recaudación total del sector en 2025 (S/ 26,010 millones), superando así los ingresos obtenidos por el Estado en todo el año 2023 y 2024 combinados. La mayor parte de esta cifra proviene de los ingresos tributarios de la minería metálica, que alcanzaron S/ 19,435.4 millones, con un crecimiento del 80.5% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Las Nuevas Regalías Mineras contribuyeron con S/ 2,131.9 millones, un aumento del 111.1%, mientras que los ingresos tributarios de la minería no metálica sumaron S/ 962.0 millones, con un ascenso del 23.7%.
El despliegue de esta dinámica refleja una fuerte relación entre los precios de los metales —especialmente el oro y el cobre— y la capacidad de los operadores mineros para generar ingresos tributarios. Aunque la producción física de estos recursos sigue en niveles estancados, el mercado ha experimentado una expansión en el valor de los productos, lo que ha impulsado las recaudaciones. Este fenómeno sugiere que el sistema fiscal del sector responde de forma eficiente a los movimientos del precio, sin necesidad de aumentar la producción física.
Para el lector peruano, este dato evidencia que la minería, aunque históricamente asociada a prácticas ilegales y a la ocupación de territorios comunales, también representa una fuente clave de ingresos para el Estado. Las cifras muestran que, a pesar de los desafíos de sostenibilidad y gobernanza, el sector puede generar resultados significativos cuando se integra adecuadamente en el marco fiscal. El gobierno podría aprovechar esta tendencia para fortalecer mecanismos de control, promover inversiones en tecnologías de procesamiento y garantizar que las ganancias se traduzcan en inversiones públicas que beneficien a comunidades y al desarrollo regional. La clave está en equilibrar el crecimiento económico con la protección de los derechos comunitarios y el entorno natural.
