Según CNBC Markets, el crecimiento de los mercados bursátiles en 2025 generó aproximadamente 2 millones de nuevos millonarios en todo el mundo. Este avance se refleja en un aumento del 7,9% en la cantidad total de millonarios globales, que alcanzó las 25,3 millones de personas. Su riqueza total ascendió un 8,7%, hasta 98,3 trillones de dólares, lo que marca el mayor incremento en cinco años. A pesar de esta expansión general, la diferencia entre los millonarios y los individuos de riqueza extrema sigue en aumento.
Los llamados "ultra-high-net-worth individuals" (UHNWIs), definidos como personas con activos invertibles de al menos 30 millones de dólares, experimentaron un crecimiento poblacional del 9,4% en 2025, pasando de 249.000 a 250.000 personas. Su riqueza total aumentó un 9,7%, lo que los convierte en un grupo de alta influencia dentro del panorama financiero global. Aunque representan solo el 1% de la población de millonarios, poseen un 35% de toda la riqueza de este grupo.
Gareth Wilson, jefe global del sector bancario en Capgemini, señala que la principal diferencia radica en el acceso a oportunidades no disponibles al resto. Mientras que los millonarios típicos se limitan a inversiones convencionales, los UHNWIs tienen acceso directo a mercados privados, fondos de hedge y participaciones en empresas antes de su lanzamiento. Estas estrategias, que requieren capital significativo y redes de conexión, no son accesibles para la mayoría de los ciudadanos, incluso aquellos con activos considerables.
El escenario financiero actual muestra una especialización en la distribución de riqueza. Aunque más personas alcanzan el umbral de millonario, el poder de decisión y el impacto económico se concentra en un grupo reducido. Esta dinámica plantea preguntas sobre la equidad en el acceso a oportunidades de inversión.
Para los peruanos, este panorama es particularmente relevante. Aunque el crecimiento de la riqueza en el país sigue siendo modesto, el acceso a instrumentos de inversión avanzados —como fondos privados o participaciones en empresas en etapa inicial— es limitado. Las herramientas que permiten a los individuos de alto patrimonio obtener retornos superiores no están disponibles en el mercado local. Por ello, es clave que los ciudadanos busquen comprender no solo los instrumentos tradicionales, sino también los riesgos y barreras que separan el crecimiento general de la acumulación de riqueza de alto nivel. La educación financiera debe ir más allá del ahorro, incorporando conocimientos sobre estructuras de inversión que, aunque no están al alcance de todos, pueden ser estudiadas para futuras oportunidades.
