Segun Gestión, la empresa peruana MiFibra ha avanzado en su expansión nacional, actualmente operando en nueve regiones: Áncash, La Libertad, Lambayeque, Piura, Tumbes, Cajamarca, Arequipa, Huánuco y Lima. Desde su lanzamiento en 2022 en zonas del norte del país, la compañía ha consolidado una presencia creciente, con 213,000 usuarios mensuales en total, de los cuales 21,000 provienen de la capital. En Lima, la adopción del servicio se ha convertido en una de las más significativas, ya que más de la mitad de los nuevos clientes registrados mensualmente surgen de esta región.
La oferta de MiFibra se diferencia por sus velocidades, que llegan hasta 5,000 megas, frente a las capacidades tradicionales del mercado que se limitaban a 1,000 megas. Esta ventaja técnica ha permitido que la empresa logre un mercado propio del 22% en provincias, y ahora busca replicar ese crecimiento en el entorno más dinámico del país. Para la capital, la estrategia de entrada ha implicado una transformación clave: en lugar de construir su propia infraestructura, como en las regiones más alejadas, ha acordado alquilar redes de proveedores de infraestructura neutral. Hoy, cuenta con cinco contratos de este tipo, cuya integración operativa representa un desafío crítico.
A pesar de que el modelo de alquiler se mantiene como estrategia actual, la compañía no planea abandonar esta vía para construir plantas propias en Lima. La decisión se basa en la viabilidad del mercado, la escala de la demanda y los tiempos de retorno. En este contexto, la capacidad de escalar sin invertir grandes capitales iniciales se convierte en un punto de ventaja frente a competidores que operan con infraestructura propia y mayor costo de expansión.
Para el lector peruano, este desarrollo es un indicio claro de la evolución del acceso a internet de alta velocidad. En un contexto donde el uso de internet se ha convertido en esencial para el trabajo remoto, el aprendizaje, el comercio y la comunicación social, la disponibilidad de velocidades superiores a 5,000 megas puede redefinir la calidad de vida en zonas urbanas como Lima. Aunque la inversión en infraestructura sigue siendo un proceso lento, la estrategia de MiFibra muestra que es posible alcanzar grandes mercados sin depender exclusivamente de inversiones iniciales masivas. El modelo de alquiler, si se ejecuta bien, podría servir como una puerta de entrada para otras empresas que buscan penetrar en mercados clave sin asumir riesgos elevados de capital. Este enfoque podría convertirse en un referente para el desarrollo digital en zonas urbanas del país.
