Según Gestión, Microsoft avanza en una estrategia transformadora con el sector bancario peruano, moviéndose más allá de herramientas como ChatGPT y Copilot. Desde hace más de seis meses, la empresa ha registrado un crecimiento de doble dígito en su operación local, cerrando el año fiscal 2026 —que finalizó en junio— con resultados alineados a su desempeño global. Este avance no se limita a la implementación de tecnologías, sino que se centra en redefinir procesos empresariales, reduciendo tiempos de ejecución de semanas o meses a minutos.
El gerente general de Microsoft en Perú, Mario Rodríguez, quien cumple dos años al frente de la operación en septiembre, detalló que el uso de inteligencia artificial en empresas locales ha evolucionado de manera significativa. En un ejercicio de diagnóstico, hace seis o ocho meses, solo cuatro o cinco de cada diez profesionales reconocían haber usado IA. Hoy, todos los participantes levantan la mano, aunque muchos aún la emplean exclusivamente para consultas rápidas. La compañía ha estructurado esta evolución en tres fases: primero, el uso personal para mejorar la productividad individual; luego, la escalabilidad del uso dentro de la organización; y finalmente, la transformación de los procesos de negocio en su totalidad.
Rodríguez enfatizó que la fase actual —la tercera ola— está en curso, marcando el paso de la IA como herramienta de consulta hacia su integración profunda en la estructura operativa. Esta etapa, según él, representa el verdadero valor de la tecnología, ya que no se trata solo de automatizar tareas, sino de reconfigurar cómo las empresas operan. Aunque los agentes de IA son clave, no son el único componente. Microsoft los considera parte de un conjunto más amplio, compuesto por cultura organizacional, ciberseguridad y el diseño de nuevos procesos. Esta combinación se conoce como "firmas de frontera": empresas que han integrado la IA como eje central de su modelo de negocio.
Para el lector peruano, este escenario revela una oportunidad real de transformación. Muchas instituciones, especialmente en banca y servicios financieros, aún operan con modelos tradicionales que no aprovechan el potencial de la inteligencia artificial. Si bien el uso individual de IA ya es común, su integración en procesos de toma de decisiones, gestión de clientes o automatización de operaciones aún está en desarrollo. Los resultados de Microsoft indican que el Perú está en un momento crítico: si las empresas no adoptan estas prácticas de forma estructurada, podrán perder competitividad frente a modelos más ágiles y eficientes en el mercado global. La clave no está en poseer tecnología, sino en construir culturas organizativas que la utilicen con propósito y en conjunto.
