Segun Bloomberg Línea, la temporada de informes financieros en México desencadena una evaluación distinta entre sectores, con mineras y cementeras en crecimiento y compañías de consumo bajo presión para recuperar rentabilidad. Los pronósticos señalan una mejora en las operaciones, aunque esta no se refleje necesariamente en las utilidades netas. Factores como la debilidad del consumo, subidas en precios de energía, presiones cambiarias y costos financieros generan disparidades significativas entre las actividades empresariales.
GBM Research anticipa un crecimiento anual de 4,9% en ingresos y un aumento del 10,9% en el EBITDA para las empresas bajo su cobertura durante el tercer trimestre de 2026. Sin embargo, las utilidades netas solo se expandirían en 1,7%. Para las 35 compañías que integran el S&P/BMV IPC (MEXBOL), Monex prevé un crecimiento de ventas del 4,5%, un impulso del 12,4% en el EBITDA y un avance del 25% en las ganancias. A pesar de este entorno favorable, el principal índice de la Bolsa Mexicana de Valores registró una caída del 4,1% en el tercer trimestre, pasando de 66.967 puntos en junio a 64.214 puntos en septiembre.
Los analistas de GBM destacan que el descenso en el índice no indica una disminución general de los fundamentos empresariales, sino una reevaluación de las valuaciones y un incremento en la percepción del riesgo. Esta postura se vincula directamente con tasas de interés internacionales, tensiones geopolíticas, una demanda interno débil y dudas sobre el ajuste del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá. Alejandra Vargas, especialista en mercados de B×+, señala que el trimestre fue marcado por fluctuaciones intensas derivadas de la incertidumbre comercial y el rendimiento económico de Estados Unidos.
Para los inversores peruanos, este escenario ofrece una advertencia clave: la sensibilidad de los mercados a factores externos y a la estabilidad de las políticas comerciales puede impactar directamente las operaciones de empresas que dependen de exportaciones o de la demanda global. Aunque el crecimiento en ganancias operativas es positivo, el desempeño final en utilidades refleja una relación entre costos y factores macroeconómicos que no siempre son previsibles. En un contexto donde el Perú también enfrenta presiones en su balanza comercial y en el costo de energía, los mercados latinoamericanos pueden seguir mostrando volatilidad. Esto exige a los inversores una atención constante a las señales macroeconómicas, especialmente en sectores que dependen de la demanda internacional. La capacidad de las empresas para adaptarse a cambios externos será un indicador clave de su sostenibilidad a largo plazo.
