Según Gestión, el crecimiento del sector minero en el sur del Perú ha impulsado a la empresa Metso a alcanzar una facturación superior a los US$ 200 millones. Este avance se inscribe en una expansión que comenzó más de dos décadas atrás, cuando Grúas y Transportes San Lorenzo (GTSL) surgió para resolver una necesidad interna de su grupo empresarial. Fundada en 2003, la empresa, parte del grupo IMCO Servicios, inicialmente se enfocó en operaciones de izaje y transporte industrial. Con el tiempo, amplió su oferta hacia la minería, la energía y la construcción. La evolución se aceleró cuando el proveedor local de Arequipa, que cubría las operaciones de izaje, mostró limitaciones de capacidad. La saturación de equipos y la escasez de disponibilidad generaron retrasos en plazos de entrega, lo que llevó a GTSL a crear una unidad propia dedicada a grúas y transporte especializado.
Roberto Cabanillas, gerente general de GTSL, señala que la decisión de formar una operación independiente surgió directamente de la falta de control en tiempos de entrega, ya que IMCO dependía de un tercero para el soporte de grúas. Aunque comparte el grupo corporativo, GTSL opera de forma autónoma, lo que exige mantener al menos el 85% o 90% de sus equipos en funcionamiento cada mes. Esta exigencia ha sido clave para su inserción en el mercado abierto. Desde 2006 hasta 2007, la compañía comenzó a atender clientes externos, iniciando con Cerro Verde y sus contratistas en Arequipa. Hoy su portafolio se centra en “el mundo de los izajes”, incluyendo grúas telescópicas, grúas autopropulsadas, camiones grúa con brazo articulado, plataformas elevadoras, manipuladores de carga y montacargas. Además, ofrece transporte de carga común y especializada, aunque en este segmento compite con empresas de mayor tamaño.
Para el lector peruano, este desarrollo resalta la importancia creciente de la minería en zonas como Arequipa y Cusco, donde las operaciones de extracción demandan soluciones técnicas eficientes y rápidas. La expansión de GTSL no solo refleja la demanda de servicios logísticos especializados, sino también la necesidad de autonomía en cadenas productivas. En un contexto donde las empresas mineras buscan reducir costos y tiempos de entrega, la capacidad de operar con equipos propios y bajo control directo representa una ventaja clave. Este caso demuestra que el crecimiento en el sector minero no solo se mide en toneladas extraídas, sino también en la maduración de infraestructuras logísticas y operativas que sustentan el desarrollo industrial local.
