Según Gestión, el presidente de la Asociación de Transporte Urbano (ATU), David Hernández, confirmó que las partes involucradas en el Metropolitano están en el último tramo para fijar la fecha oficial de inicio de la concesión. Este servicio, desde hace más de 15 años, se encuentra en fase “preoperativa” debido a una serie de desacuerdos y incumplimientos por parte del Estado y de los operadores, lo que ha impedido el inicio contractual de la asociación público-privada. Este estado legal deja al sistema en una situación conocida como “marcha blanca”, sin cumplimiento formal de los acuerdos contractuales.
Hernández precisó que se han definido dos fechas clave en junio. El martes 9 será el día para resolver los puntos pendientes entre la ATU y los concesionarios, antes de que se entregue el documento al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). El 15 de junio, como máximo, será la fecha en que se entregue al ministerio el borrador de la adenda estructural. Este documento, que ya se trabajaba desde hace un año, permitirá que el MEF realice una evaluación conjunta, proceso que podría concluir en un plazo de 30 días calendarios. En esta fase, la cartera analizará los aspectos económicos y financieros de los acuerdos entre la entidad y los operadores.
Uno de los puntos pendientes es el pago de una serie de laudos obtenidos por los concesionarios por incumplimientos de la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML), que durante años fue responsable de gestionar el sistema. La ATU espera anunciar oficialmente la fecha de inicio de la concesión en julio. Aunque el contrato original establece un plazo de 12 años, podría extenderse como medida de ajuste para garantizar la sostenibilidad del servicio.
Para los peruanos, este avance es clave. El Metropolitano, con su infraestructura desgastada y servicios inestables, representa un pilar fundamental para la movilidad urbana. La formalización de la concesión no solo implica una mejora operativa, sino también una señal de que el Estado y el sector privado están alineados para dar solución a un problema que ha afectado años de forma constante. La espera por la fecha oficial puede traducirse en mejoras en la calidad del servicio, reduciendo los tiempos de espera y aumentando la confiabilidad de los trayectos. Este proceso, aunque técnico, tiene un impacto directo en millones de usuarios que dependen diariamente del transporte público.
