Según Gestión, las líneas 3 y 4 del Metro de Lima podrían ser presentadas al mercado en 2027, según pronósticos de ProInversión. Este escenario se inscribe en un contexto más amplio de transformación económica, donde las expectativas empresariales han registrado un notable ascenso tras el triunfo de Keiko Fujimori en las elecciones generales. A pesar de esta mejora, el sentimiento familiar respecto al futuro económico persiste en una fase de cautela: la proporción de hogares que anticipan una mejoría en su situación financiera disminuyó de un 44% a un 35% en un periodo de doce meses, según datos recientes de una encuesta liderada por José Carlos Saavedra, economista principal de Apoyo Consultoría.
El panorama económico actual se encuentra en una transición crítica. Los trimestres anteriores mostraron una expansión generalizada del PIB, pero desde este momento se observa una posible desviación en el ritmo de crecimiento. La percepción del entorno económico comenzará a diferenciarse, influenciada por factores como el impacto del fenómeno El Niño y por la composición del nuevo gobierno. La victoria de Keiko Fujimori generó una reactivación en las expectativas empresariales, no solo por la estabilidad institucional que sufragaría la presencia de Fuerza Popular en la Cámara de Diputados y Senadores, sino también por la posibilidad de atraer talento calificado al sector público.
Este cambio podría traducirse en una mejora de la eficiencia administrativa y en la calidad de las políticas formuladas. Las autoridades esperan que el nuevo gobierno fortalezca su credibilidad frente a las metas de crecimiento y a la promoción de inversiones privadas. Este enfoque ha generado un incremento notable en la confianza del sector privado para realizar nuevos proyectos, lo cual se ha registrado como una señal clave de estabilidad económica. Aunque el crecimiento del PIB sigue atrapado por el límite de 3.5%, y la reducción de la pobreza no avanza con la velocidad esperada, el entorno se mueve hacia una nueva fase de gestión.
Para los peruanos, esta evolución representa una oportunidad real. Aunque los indicadores económicos aún presentan brechas, el fortalecimiento de la confianza en el gobierno y en las instituciones puede influir positivamente en el acceso a servicios públicos, en la calidad de la infraestructura y en la estabilidad de los precios. Si el gobierno logra mantener su compromiso con la inversión y la planificación, el Metro de Lima podría convertirse en un símbolo de esa transformación. En un contexto donde muchos siguen esperando mejoras tangibles, el avance de proyectos como este puede servir como señal de que el país está avanzando hacia una gestión más eficiente y accesible.
