Segun CNBC Markets, Meta Platforms ha iniciado la desintegración de su adquisición de Manus, una empresa de inteligencia artificial china, tras una orden inesperada de autoridades chinas. La operación, que originalmente contaba con un valor de 2.000 millones de dólares, se encuentra en proceso de desmantelamiento tras una decisión del mecanismo de revisión de seguridad de inversiones extranjeras en China. Desde abril, las autoridades locales exigieron la reversión del acuerdo, una medida que rompe con precedentes en el marco regulatorio del país.
La separación se materializó con una división operativa: desde este mes, los empleados de Meta han dejado de utilizar herramientas de Manus en proyectos internos, mientras que el personal de Manus pierde acceso a los sistemas de datos de Meta, ubicados en su sede de Singapur. Esta medida, confirmada por fuentes cercanas al asunto, implica una ruptura funcional que afecta directamente el flujo de información entre ambas empresas. La acción responde a una postura más amplia de Beijing, que ha reforzado sus controles sobre exportaciones tecnológicas, especialmente en sectores estratégicos como la inteligencia artificial.
El desafío que enfrenta Manus no se limita a la estructura contractual. Como señaló Matthias Hendrichs, consultor internacional en inteligencia artificial, una vez que ingenieros de otra empresa han accedido a la infraestructura de una compañía, no es posible eliminar el acceso que ya han tenido. Aunque se puede borrar el código o el repositorio, lo que se ha visto se queda en la memoria cognitiva de quienes lo han procesado. Esta realidad plantea una barrera difícil de superar, incluso para empresas que buscan desvincularse de su origen.
Para emprendedores peruanos que consideran el mercado asiático como una oportunidad, esta situación refleja un riesgo latente en cualquier intento de integrar tecnologías extranjeras o establecer alianzas con empresas de origen asiático. El caso de Manus ilustra que la presencia en China no solo implica acceso a talento, sino también exposición a regulaciones que pueden imponer condiciones inesperadas. Aunque el mercado peruano no enfrenta directamente estas restricciones, los inversionistas locales deben estar atentos a cómo las políticas de otros países influyen en la disponibilidad de tecnologías clave.
Además, el fenómeno conocido como "lavar de Singapore" —la migración de empresas chinas a Singapur para evitar sanciones— se ve cuestionado. La experiencia de Manus sugiere que, incluso tras cambiar de sede, el impacto de las decisiones regulatorias en China puede persistir. Para los inversores y emprendedores peruanos, esto implica una mayor necesidad de evaluar no solo la geografía de sus socios, sino también el grado de influencia que puedan tener las políticas de países con fuertes bases tecnológicas.
