Según CNBC Markets, Meta está transformando su proyecto de centro de datos Hyperion en Richland Parish, Luisiana, de un diseño inicial de 2 gigawatts a una instalación de 5 gigawatts, con un costo total que supera los 50 mil millones de dólares. Este incremento representa una elevación considerable respecto a la cifra de 27 mil millones de dólares anunciada en octubre, cuando la empresa y Blue Owl Capital establecieron una asociación para gestionar la construcción y operación del centro. La expansión se da en un contexto de crecimiento masivo de infraestructura de inteligencia artificial, donde Meta se posiciona como uno de los principales actores del sector global.
El proyecto, que se encuentra en una etapa crítica de desarrollo, ha recibido un respaldo directo del gobierno estatal. En diciembre de 2024, el gobernador republicano de Luisiana, Jeff Landry, aprobó una exención de impuestos de ventas por veinte años para centros de datos construidos antes de 2029. Esta medida forma parte de una estrategia más amplia para atraer inversiones tecnológicas al estado. Landry, quien ha declarado en entrevistas que prioriza el crecimiento económico, ha señalado que el conjunto de beneficios fiscales y de energía ofrece un retorno claro para las autoridades locales y estatales. La iniciativa se consolidó con una reunión presidencial programada para este lunes en Baton Rouge, donde se espera que se detailen las futuras fases del proyecto.
Los centros de datos de Meta, como el de Hyperion, no solo almacenan datos, sino que también consumen grandes volúmenes de energía y agua. En su publicación de lunes, la empresa indicó que asume completamente los gastos relacionados con estos recursos, lo que significa que los usuarios finales no deberán cargar esos costos. Este enfoque busca fortalecer la sostenibilidad del proyecto y evitar que los usuarios de servicios digitales enfrenten incrementos en tarifas por el uso de infraestructura tecnológica.
Para los inversionistas peruanos, este desarrollo internacional refleja una tendencia clave: la concentración de potencia tecnológica en regiones que ofrecen incentivos fiscales y de infraestructura. Aunque el Perú aún no cuenta con centros de datos de esta escala, el crecimiento de la inteligencia artificial en el país —especialmente en sectores como salud, educación y logística— está impulsando la necesidad de infraestructura digital robusta. La experiencia de Luisiana demuestra que los gobiernos que ofrecen paquetes completos de apoyo pueden atraer grandes inversiones. Para el mercado peruano, esto señala que futuras políticas públicas deben considerar el desarrollo de infraestructuras tecnológicas, no solo como una cuestión de conectividad, sino como un motor de crecimiento económico sostenible.
