Según Bloomberg Línea, el viernes las acciones estadounidenses cerraron en alza tras una disminución significativa en la actividad laboral, lo que debilitó las expectativas de nuevas subidas de tasas por parte de la Reserva Federal. La caída de precios en combustibles también redujo las presiones inflacionarias que habían mantenido en alerta a los mercados durante la semana. El S&P 500 avanzó 0,73%, el Dow Jones Industrial registró una subida de 0,49% y el Nasdaq 100 creció un 1%, alcanzando un nuevo máximo. El Nasdaq Composite se mantuvo muy cerca de otro pico histórico. Este impulso fue especialmente notable en sectores tecnológicos, que impulsaron la apreciación de valores y redujeron las probabilidades de que la Fed eleve las tasas en su reunión de octubre.
La cifra oficial de empleo para septiembre reveló una creación de solo 29.000 puestos, por debajo de todas las proyecciones publicadas por Bloomberg. Este dato se consolidó tras ajustes negativos en los informes de agosto y septiembre. La tasa de desempleo aumentó hasta 4,2%, una señal que refleja una expansión en la fuerza laboral, lo que indica un crecimiento más lento en la contratación. Los ingresos promedio por hora subieron 0,1% respecto a agosto y 3% frente al mismo mes de 2025, el menor incremento anual desde 2021. La participación laboral, que evalúa a quienes trabajan o buscan empleo, se elevó a 61,8%, su nivel más alto en cuatro meses. A pesar de esta fortaleza, las nóminas mostraron caídas en sectores como gobierno, información, servicios profesionales y actividades financieras. En contraste, se registraron nuevos empleos en salud, construcción, manufactura, ocio y hospitalidad.
Las empresas, aunque enfrentan mayores costos, mantienen niveles de consumo y inversión sólidos. Seema Shah, estratega de Principal Asset Management, señaló que un informe de empleo más débil que lo esperado debería colocar en segundo plano cualquier alza de tasas por parte de la Fed en octubre. Su análisis resalta que la baja creación de empleo, el moderado crecimiento salarial y el aumento del desempleo indican un mercado laboral menos dinámico que el esperado. Esta tendencia puede traducirse en una mayor estabilidad en las tasas de interés, lo que podría beneficiar a inversiones a largo plazo.
Para inversores peruanos, este escenario sugiere que el entorno económico global está pasando por una transición hacia un crecimiento más moderado. Si bien los mercados norteamericanos reflejan cambios en el comportamiento laboral, el impacto directo en el Perú será limitado, ya que depende de factores locales como la política monetaria nacional, la demanda interna y el nivel de inflación. Sin embargo, el comportamiento de los mercados internacionales puede influir en la percepción de riesgos y volatilidad en activos globales, lo que afecta indirectamente a inversiones en el país. Por ello, mantener una visión estructurada y diversificada en carteras es clave para navegar este entorno.
