Segun Bloomberg Línea, Wall Street cerró con pérdidas significativas este martes, marcando el final de una de las jornadas más adversas para las acciones tecnológicas en varios meses. El escenario se intensificó al surgir dudas sobre si el entusiasmo por la inteligencia artificial puede mantener las valoraciones que han alcanzado este año. La caída comenzó en Asia y rápidamente se extendió a mercados internacionales, afectando especialmente a sectores clave como los fabricantes de semiconductores. El S&P 500 registró una disminución del 1,44%, mientras que el Nasdaq cayó un 2,21%. Este retroceso fue impulsado por una liquidez masiva en empresas de chips, con un índice de fabricantes de memorias que retrocedió 7,8%, eliminando parte de los ganancias acumuladas en el último repunte bursátil.
El impulso de la caída se evidenció en Corea del Sur, donde el Kospi perdió un 10% desde su máximo histórico. Empresas como SK Hynix y Samsung Electronics, que han sido principales beneficiarios del crecimiento de la inteligencia artificial, fueron las más afectadas. Las ventas se aceleraron no solo por operaciones de inversionistas minoristas con alta exposición y apalancamiento, sino también por movimientos en fondos cotizados que tenían posicionamientos intensos en estas compañías. En Estados Unidos, empresas como Sandisk (SNDK) y Marvell Technology (MRVL) experimentaron los mayores descensos, mientras que Micron (MU) sufrió una pérdida del 13,18%.
La volatilidad se centra especialmente en el segmento de fabricantes de memorias, que ha sido el principal motor de crecimiento del mercado tecnológico este año. Las inquietudes se agudizaron tras publicaciones sobre posibles cambios en la estrategia productiva de SK Hynix, lo que reactivó interrogantes sobre la sostenibilidad de la demanda de infraestructura para inteligencia artificial. Expertos como Chris Low, economista jefe de FHN Financia, señalaron que el desinterés actual por el riesgo refleja una preocupación creciente: que el entusiasmo por la inteligencia artificial haya sido excesivo y no esté respaldado por una demanda real y estable.
Para los inversores peruanos, este escenario resalta la importancia de evaluar con cautela las valoraciones de tecnologías emergentes. Aunque el crecimiento de la inteligencia artificial representa una oportunidad, los mercados pueden reaccionar con agilidad ante señales de desaceleración. El caso de los chips y sus fabricantes muestra que los ciclos bursátiles pueden volverse inestables cuando las expectativas superan la realidad. En un entorno donde los activos tecnológicos dominan las inversiones, mantener una visión estructurada y basada en datos reales es clave para proteger el portafolio frente a movimientos bruscos.
