Segun Bloomberg Línea, el mercado norteamericano finalizó este viernes con pérdidas significativas, impulsadas por una intensa desaceleración en el sector tecnológico y por el recrudecimiento de tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán, que elevó los precios del petróleo. El Nasdaq registró una caída de 1,40%, mientras que el S&P 500 perdió 1,01%, con las empresas dedicadas a inteligencia artificial como principales responsables de la disminución. El índice de semiconductores de Filadelfia experimentó una caída acumulada del 20% desde su nivel máximo histórico, aunque al final de la jornada se estabilizó parcialmente.
La salida de Moonshot, empresa china, con el lanzamiento de su modelo Kimi K3, generó un efecto inmediato en el sector. La afirmación de que su tecnología puede competir con soluciones de OpenAI y Anthropic reactivó dudas sobre el valor real de las inversiones en inteligencia artificial. Este anuncio alimentó especulaciones sobre si las grandes corporaciones tecnológicas aún pueden garantizar retornos justos frente al alto costo de infraestructura y centros de datos. La presión se extendió a líderes como Meta, cuyas acciones perdieron valor entre las denominadas Siete Magníficas, y a Netflix, que registró una caída del 7,26% tras comunicar una segunda desaceleración en el crecimiento de ingresos.
A pesar del descenso, expertos en inversiones sostienen que la corrección no refleja una crisis estructural en el sector de inteligencia artificial, sino más bien una rotación de posiciones por parte de inversores. En este escenario, los mercados responden a señales de competencia global, especialmente desde China, donde el crecimiento de empresas tecnológicas ha aumentado la tensión en la percepción del liderazgo tecnológico de Estados Unidos.
Para los inversores peruanos, esta dinámica resalta la importancia de diversificar sus portafolios frente a sectores que, aunque prometedores, pueden verse afectados por cambios globales en la competencia tecnológica. El contexto muestra que las inversiones en tecnologías emergentes no son neutras; su rentabilidad depende de factores externos como políticas industriales, avances en competencia internacional y volatilidad geopolítica. Así, los inversores deben evaluar con mayor cuidado las proyecciones de retorno y el riesgo de exposición a mercados que, aunque crecieron en los últimos años, ahora enfrentan una revisión de su viabilidad.
