Según Bloomberg Línea, Wall Street inició este martes con pérdidas debido a una creciente desconfianza en el potencial de retorno de las inversiones en inteligencia artificial, junto con el alza del precio del petróleo impulsada por tensiones regionales con Irán. Las acciones tecnológicas fueron las más afectadas, evidenciando una pérdida de confianza en el modelo de negocio de las nuevas plataformas de procesamiento de datos. El Kospi surcoreano descendió 3,7%, mientras el Stoxx 600 europeo retrocedió 0,8%. El S&P 500 registró una caída de 0,15% y el Nasdaq, 0,46%, aunque el Dow Jones Industrial logró una leve subida del 0,11%. En paralelo, los bonos del Tesoro estadounidense recuperaron popularidad como activo de refugio, mientras el precio del crudo Brent superó brevemente los US$111 por barril. Los inversores ahora evalúan con mayor precaución el riesgo de escasez energética y las próximas medidas de la Reserva Federal, ante presiones inflacionarias persistentes.
El impacto se intensificó tras el lanzamiento bursátil de Elice, una empresa surcoreana especializada en infraestructura de inteligencia artificial, valorada inicialmente en US$750 millones. Sus acciones cayeron un 32% en Seúl, lo que alimentó las preocupaciones sobre el modelo de las neoclouds, empresas que financian centros de datos para ofrecer servicios de procesamiento. Este escenario se reflejó en el rechazo de una oferta de salida a bolsa de Firmus, cuyo valor estimado alcanzaba US$30.000 millones, y en una caída superior al 60% en CoreWeave (CRWV) desde su pico. Los rendimientos de bonos de CoreWeave llegaron a superar el 15%, y el riesgo crediticio de SoftBank alcanzó su nivel más alto en casi cuatro años. Roger Lee, analista de Cavendish, afirmó que el mercado requiere evidencias claras de que los grandes desembolsos en infraestructura de IA generan retornos sostenibles, lo cual aún no se ha validado.
Para los inversores peruanos, esta dinámica revela un mercado global sensible a los cambios en la percepción de los futuros retornos de tecnologías emergentes. Aunque las inversiones en inteligencia artificial representan una oportunidad estratégica, su viabilidad depende de resultados tangibles y no solo de proyecciones. El caso de CoreWeave y Firmus muestra que el riesgo de fracaso en modelos de negocio tecnológicos puede ser significativo, incluso cuando los valores iniciales son altos. En el contexto peruano, donde las instituciones financieras y empresas están ampliando su exposición a tecnologías digitales, esta situación subraya la necesidad de evaluar cuidadosamente los fundamentos de cada inversión, no solo su potencial de crecimiento, sino también su viabilidad financiera a largo plazo. El entorno actual sugiere que la paciencia y la disciplina en el análisis son más importantes que la apuesta por tendencias.
