Según Gestión, el mercado de oficinas en Lima se encuentra en una fase de reestructuración profunda, marcada por una disminución sostenida de la vacancia y una oferta nueva que solo comenzará a materializarse en 2027. Este escenario, detallado en el informe Marketbeat Lima Oficinas T2 2026 de Cushman Wakefield, implica que los propietarios podrán ejercer mayor influencia sobre los precios, generando una presión constante sobre los costos de renta. Aunque durante 2026 se prevé la entrega del Edificio Tamayo en San Isidro Financiero, su impacto será limitado. Este edificio, desarrollado por Pacífico Seguros, ya cuenta con la mayor parte de su ocupación por empresas del mismo grupo. Aunque algunos espacios permanecen disponibles, su incorporación al mercado no superará el 50% de ocupación, y en muchos casos será incluso menor. Así, la disponibilidad que se sumará no será significativa.
La construcción de nuevos edificios se centra en zonas clave de Lima. El proyecto Fibra Camino Real 535, junto con el Edificio Corporativo Santa Cruz (Alpina Inmobiliaria) y la Torre Rosales (Urbanova), están en etapa de ejecución. En conjunto, estos desarrollos representan 53,903 metros cuadrados en construcción. La mayor concentración se da en San Isidro Financiero, con 38,559 m2, seguida por Miraflores (9,044 m2) y San Isidro Empresarial (6,300 m2). Sin embargo, una buena parte de esta oferta ya ha sido comprometida antes de que se publique al mercado. Casi el 40% de los espacios de clase A en construcción se encuentra prearrendado. Los proyectos más destacados, como Torre Rosales y Edificio Tamayo, son los principales responsables de esta ocupación anticipada.
Este panorama indica que, en los próximos años, el acceso a oficinas de calidad en Lima será cada vez más selectivo. Los nuevos desarrollos no llegarán de forma uniforme, y su llegada se dará con un retraso considerable. Para empresas que aún no han definido su ubicación, el tiempo de espera será un factor clave. Los precios, por su parte, no solo se moverán en sentido ascendente, sino que también estarán influenciados por la calidad del edificio, su proximidad a centros comerciales y la presencia de otros actores del sector.
Para los inversores y empresas peruanas, esto significa una oportunidad de negociación más estratégica, pero también un mayor riesgo de ineficiencia si se toman decisiones sin considerar el contexto de oferta y demanda. La escasez no es solo un dato técnico: es una señal de que el mercado está madurando. En un entorno donde las empresas buscan eficiencia y rentabilidad, el espacio físico se convierte en un activo de alto valor, donde el precio y la ubicación son más que condiciones: son decisiones críticas.
