Segun Gestión, el sector de educación digital en Perú registra un crecimiento sostenido, con un valor estimado de US$ 257 millones en 2025 y una proyección de alcanzar US$ 360 millones en 2032, según datos de 6Wresearch publicados en 2026. Este incremento se sustenta en un crecimiento anual compuesto de 4,9%, impulsado por avances en inteligencia artificial y soluciones tecnológicas adaptadas a instituciones educativas y empresas. A nivel regional, el e-learning generó cerca de US$ 4.000 millones en 2024, y se espera que superara los US$ 22.000 millones entre 2030 y 2032, de acuerdo con estimaciones de la plataforma uDocz.
La evolución del mercado ha sido marcada por una transformación profunda en los modelos de negocio. Iniciada hace más de una década con plataformas de cursos abiertos, como los MOOC, la pandemia aceleró su adopción. Hoy, muchas soluciones han migrado del modelo B2C —negocio hacia individuos— al B2B, donde las instituciones educativas son los principales usuarios. En el caso de uDocz, empresa peruana fundada en 2018, el segmento B2B representa actualmente el 40% de su facturación y se prevé que alcance el 60% al final de 2027. Esta transición refleja una demanda creciente por soluciones personalizadas, escalables y que integren procesos administrativos y académicos.
Otra empresa relevante, Tannder, que comenzó como proveedor de contenidos vocacionales, ha reorientado su estrategia. Durante la pandemia, operó bajo un modelo SaaS con 130 colegios. Con el regreso a clases presenciales, cambió su enfoque: ahora ofrece la fabricación de plataformas educativas específicas para instituciones. Su CEO, Antonio Culqui, señala que hoy su negocio se centra en desarrollar soluciones completas, no solo en entregar servicios. De sus ingresos, el 50% actualmente proviene de esta línea de actividad.
Este panorama revela una tendencia clara: la educación digital ya no es una opción aislada, sino una infraestructura clave para el funcionamiento de instituciones. En el contexto peruano, donde las escuelas y universidades enfrentan desafíos de infraestructura y acceso, las plataformas digitales permiten una mayor eficiencia en la gestión del conocimiento, la comunicación y la evaluación. Para los profesionales del sector, este crecimiento representa una oportunidad para innovar y ampliar sus ofertas. Para estudiantes y familias, implica una mayor flexibilidad en el aprendizaje, aunque también plantea necesidades de conectividad y formación digital. El sector, en suma, está en una fase crítica de maduración, donde la tecnología no solo acompaña, sino que reconfigura el modelo educativo tradicional.
