Según arXiv q-fin, un estudio reciente presenta un marco basado en datos públicos para evaluar el incremento de préstamos bancarios cuando escenarios climáticos distintos implican resultados divergentes en créditos por sector, aunque las probabilidades de estos escenarios no estén disponibles. El modelo integra compromisos nacionales de crédito de 2025, niveles de endeudamiento, cobertura de intereses y volatilidad de capital de sectores desde Damodaran, y ajustes oficiales de probabilidad de default por sector de 2027 del modelo CLIMACRED del NGFS. Para 16 sectores no financieros, que representan un total de 5.2808 billones de dólares en compromisos, se emplean probabilidades de default de un año según el modelo de Merton. Este cálculo actúa como un indicador independiente de riesgo crediticio. La comparación se realiza entre tres criterios de toma de decisiones: pérdida esperada y un pago compensatorio basado en spreads sintéticos de Damodaran. El método DAPS incrementa la probabilidad ponderada de default anual desde el 0,0592% hasta el 0,0897%. Al aplicar un límite de 12,5% por sector, la estrategia de minimax regret reduce en un 29,1% el desacuerdo esperado máximo respecto a una ponderación simétrica; bajo el criterio de compensación crediticia, esta reducción alcanza el 69,1%. La sensibilidad frente a límites de concentración, pesos de asignación, entradas del modelo Merton y la transferencia de probabilidades climáticas revela que el valor del enfoque de minimax regret depende de cómo los sectores se posicionan en escenarios específicos, especialmente cerca de restricciones de portafolio.
Para inversores y entidades financieras en el Perú, este marco ofrece una herramienta útil para evaluar riesgos en créditos sectoriales bajo condiciones climáticas cambiantes. Aunque el estudio no afirma que los bancos hayan cambiado su comportamiento real, permite diseñar decisiones más robustas frente a escenarios futuros. En un contexto donde el crecimiento de sectores como energía, transporte y construcción está ligado a la estabilidad climática, los resultados sugieren que los bancos deben considerar no solo el rendimiento económico, sino también la exposición a riesgos ambientales. El enfoque de minimax regret, que prioriza la reducción de pérdidas extremas, podría ser especialmente útil para instituciones que operan en entornos de alta volatilidad, como el sector agrícola o las infraestructuras urbanas. Este tipo de análisis, aunque desarrollado en un escenario global, puede adaptarse para evaluar cómo los cambios climáticos afectan a las decisiones de crédito en mercados peruanos. Al identificar cuáles sectores podrían verse más expuestos, las instituciones pueden ajustar sus políticas para proteger sus activos y mantener la sostenibilidad a largo plazo.