Según Gestión, el Marco Macroeconómico Multianual (MMM) 2027-30 presenta una trayectoria presupuestaria ampliada, aunque bajo condiciones que generan preocupación por su sostenibilidad. El Consejo Fiscal (CF) ha señalado que las proyecciones del marco se basan en una premisa de cumplimiento de reglas fiscales que, según su análisis, son inalcanzables en la práctica. Este supuesto, considerado preliminar, contrasta con el hecho de que el marco incluya ajustes estructurales, como incrementar el gasto por efectos del fenómeno El Niño (FEN) y modificar las reglas fiscales para adaptar la proyección a las condiciones reales del sector.
El documento reconoce explícitamente el deterioro de las finanzas públicas, un paso positivo en la transparencia del análisis. Sin embargo, la adopción de proyecciones más conservadoras del consenso en el marco actual eleva el riesgo de escenarios más desfavorables. Aunque se plantean mecanismos para incluir fondos contingentes y recursos extraordinarios, su uso depende de la definición de cláusulas de excepción, áreas donde el control y la supervisión son críticos. La expansión de la trayectoria presupuestaria no es solo un ajuste temporal, sino una transformación estructural que afecta gastos permanentes, exoneraciones tributarias y políticas que generan desigualdades económicas amplias.
Este panorama pone en evidencia una brecha entre el objetivo de estabilidad fiscal y las prácticas que, hasta ahora, han permitido mantener niveles de gasto sin una revisión profunda de sus fundamentos. Los gastos distorsionantes, especialmente en sectores clave, podrían comprometer la capacidad del Estado para responder a crisis futuras. Además, el crecimiento de la deuda pública y la dependencia de mecanismos de financiamiento no regulados aumentan la vulnerabilidad del sistema ante shocks económicos.
Para los peruanos, este contexto es especialmente relevante. Las familias y pequeñas empresas, que ya enfrentan presiones por inflación y tasas de interés elevadas, deben estar alertas ante posibles aumentos de impuestos o reducciones en servicios públicos. La sostenibilidad del modelo fiscal no solo afecta a los indicadores económicos, sino que también define el acceso a servicios básicos y la estabilidad de la economía cotidiana. Si el gobierno no aplica mecanismos de corrección estructural, el riesgo de una escasez de recursos para inversiones en salud, educación o infraestructura podría crecer. La responsabilidad de diseñar un marco que equilibre crecimiento y estabilidad recae en decisiones que, aunque técnicas, tienen consecuencias directas en la vida de millones de ciudadanos.
