Segun Gestión, las mujeres que desarrollan su carrera en el Perú tienen garantizados derechos laborales específicos vinculados al embarazo, la lactancia y el cuidado del recién nacido. Entre ellos, se destaca la licencia por maternidad, que otorga 98 días remunerados. De esta cifra, 49 días corresponden al periodo prenatal y otros 49 al posnatal. Sin embargo, la solicitud de descanso prenatal puede ser pospuesta parcial o totalmente, y acumulada en el período postnatal. Para que esta opción se active, la trabajadora debe comunicar su decisión al empleador con al menos dos meses de anticipación respecto a la fecha estimada del parto.
Además, las empresas que cuentan con 20 o más mujeres en edad fértil (entre 15 y 49 años) deben disponer de un lactario. Este espacio permite a las trabajadoras utilizar una hora diaria para extraer y almacenar la leche materna. Hasta que el niño cumpla un año, las madres también tienen derecho a una hora diaria de lactancia, que puede ser ejercida en cualquier momento de la jornada. Este tiempo es remunerado, y en casos de parto múltiple, se suman una hora adicional, alcanzando así dos horas diarias remuneradas. El subsidio por lactancia, gestionado por EsSalud, está establecido en 820 soles por cada lactante, con el objetivo de apoyar el desarrollo del bebé.
Otro pilar fundamental es la protección contra el despido. En el caso de embarazo, nacimiento o sus consecuencias, incluida la lactancia, el despido será nulo. Esta protección se aplica desde que la empresa conozca el estado de gestación, y cubre tanto la fase prenatal como los primeros 90 días posteriores al nacimiento. Es decir, no puede ser suspendido ni justificado por motivos laborales durante este periodo.
Para las mujeres peruanas que integran el mercado laboral, estos derechos representan un marco sólido de protección. En un contexto donde muchas mujeres enfrentan presión por equilibrar sus responsabilidades familiares y profesionales, estas normativas buscan establecer un espacio más justo. El hecho de que los beneficios estén diseñados para ser ejercidos en el día a día, como el uso de un lactario o la hora de lactancia, los hace más accesibles. Además, el reconocimiento de la maternidad como un derecho laboral, no como un obstáculo, contribuye a la inclusión de las mujeres en el desarrollo económico del país. Así, el conocimiento de estos derechos permite a las trabajadoras tomar decisiones informadas y proteger sus intereses en el entorno laboral.
