Según Gestión, la Sociedad Nacional de Construcción e Infraestructura (SNCI) identificó tres prioridades clave para la infraestructura en Perú, destacando la necesidad de reestructurar el modelo de visita en Machu Picchu. El ministro de Comercio Exterior y Turismo, Rogers Valencia, explicó que el crecimiento de la demanda ha generado una alta fricción y presión física en el acceso al sitio arqueológico, especialmente por los desplazamientos exigentes entre los puntos de ascenso y descenso. Para mitigar esta situación, se están desarrollando dos enfoques: ampliar los espacios disponibles dentro del sitio y redefinir el modelo de visita para adaptarse a diferentes tipos de turistas.
El Ministerio de Cultura, encabezado por Alberto Beingolea, mantendrá la autoridad final sobre cualquier decisión relacionada con el aforo máximo del monumento. Valencia señaló que los centros de interpretación actuales podrían convertirse en herramientas clave para comunicar el valor cultural y histórico de Machu Picchu, ofreciendo a los visitantes una experiencia más profunda sin aumentar la carga física en el recorrido. Además, se avanzan en la valoración de los kilómetros 113 y 119 del Camino Inca, que permitirían diversificar la oferta turística. Así, se podrían diseñar itinerarios específicos para quienes buscan solo ascender montañas, o aquellos interesados en rutas arqueológicas, históricas, geográficas o naturales.
Este enfoque busca equilibrar la conservación del patrimonio con la capacidad de acogida, frente a una demanda que, según el funcionario, está en niveles muy elevados. Para ello, se requieren estudios técnicos adicionales y un plan de expansión espacial que no comprometa la integridad del sitio. Valencia aclaró que el sistema de compra de boletos a través de la plataforma Tu Boleto fue diseñado para evitar el acaparamiento y el bloqueo de entradas, lo cual ha permitido mantener un flujo más justo y controlado.
Para los peruanos, esta evolución representa una oportunidad clave. El turismo en Machu Picchu es uno de los pilares económicos más importantes del país, y una gestión más inteligente y sostenible podría potenciar el desarrollo local sin sacrificar el patrimonio. Los visitantes que buscan una experiencia auténtica y menos agotadora podrían encontrar nuevas alternativas que no solo reduzcan el esfuerzo físico, sino que también los conecten más profundamente con el contexto histórico y natural del sitio. El éxito de este proceso dependerá de una coordinación efectiva entre autoridades, comunidades y sectores privados, asegurando que el crecimiento turístico se realice con responsabilidad y visibilidad para todos los peruanos.
