Segun Gestión, la fundación New7Wonders ha emitido nuevamente una alerta sobre el estado de conservación de Machu Picchu, destacando una "cuasi parálisis político-administrativa" que amenaza su reconocimiento como una de las Siete Maravillas del Mundo. Esta advertencia es la segunda que recibe la organización en el último periodo, tras haber señalado anteriormente el riesgo de que la distinción se retire por inacción. Aunque actualmente no se prevé iniciar un procedimiento formal para eliminar el título, el director de New7Wonders, Jean Paul de la Fuente, subrayó que la situación actual representa un peligro creciente si no se aborda con urgencia. El mundo, según él, exige soluciones, no solo mantener el estatus sin cambios.
La institución señala que el problema principal radica en la fragmentación de responsabilidades administrativas en torno al santuario. Existen múltiples entidades con competencias paralelas, pero sin un mecanismo claro de coordinación. Este desorden se ha consolidado en los últimos meses, cuando reuniones que inicialmente mostraban avances han sido interrumpidas por cambios en la administración. De la Fuente indicó que, aunque hay funcionarios comprometidos con el desarrollo del sitio, sus esfuerzos se ven desviados por reorganizaciones constantes de puestos y responsabilidades.
El panorama actual también afecta directamente la gestión de ingresos, especialmente en el sector de venta de boletos, que muestra una baja transparencia y escasa proyección. Esta situación no solo compromete la sostenibilidad financiera del proyecto, sino que también pone en riesgo el equilibrio entre el turismo y la protección del patrimonio. La falta de un plan coordinado impide que se implementen acciones efectivas para mejorar la infraestructura, la vigilancia y el acceso al sitio.
Para los peruanos, este escenario refleja una brecha entre el valor histórico que Machu Picchu representa y la capacidad institucional para preservarlo. El turismo es una de las principales fuentes de ingresos del país, y la imagen de un sitio emblemático como Machu Picchu puede ser dañada si se percibe que no se protege adecuadamente. La inacción actual podría erosionar la confianza de los visitantes, reduciendo el interés por viajar a Perú. En un contexto donde el turismo es clave para el crecimiento económico, el manejo de un patrimonio tan significativo debe ser visto como una responsabilidad nacional, no solo cultural.
El llamado de New7Wonders no es solo una advertencia, sino una exigencia de acción. El próximo gobierno debe asumir este desafío como prioridad, integrando a todas las instituciones involucradas y estableciendo un marco claro de responsabilidad. Solo así se podrá garantizar que Machu Picchu siga siendo un símbolo de Perú, no solo en el mundo, sino en el futuro de su desarrollo sostenible.
