Según Wharton Knowledge, durante más de 80 años los investigadores de ciencias sociales y conductuales han intentado responder si los grupos superan a los individuos en el desempeño, sin llegar a una conclusión uniforme. Un nuevo estudio del Laboratorio de Ciencia Social Computacional de Wharton (CSSLab) revela que no existe una respuesta universal: el éxito de un grupo depende completamente de la naturaleza de la tarea que realice. En una investigación publicada en Management Science, se evaluaron 1.231 participantes que realizaron 20 tareas distintas, ya sea solos o en grupos de tres o seis personas. Los resultados muestran una variabilidad extrema: en ciertos casos, los grupos se desempeñaron tres veces peor que el mejor individuo, mientras que en otros, superaron al mismo individuo en un 60%. Esta variabilidad refleja la complejidad inherente al evaluar si una estructura de trabajo en equipo es efectiva para una situación específica.
La investigación, liderada por Xinlan Emily Hu, postdoctoral en MIT y graduada en Wharton, y desarrollada en colaboración con Duncan Watts, Linnea Gandhi, Mark Whiting y Abdullah Almaatouq, desmonta la creencia común de que las tareas se dividen en categorías fáciles de gestionar. Por ejemplo, se asume que el trabajo creativo es por naturaleza colectivo. Sin embargo, los resultados muestran que no se observa un patrón automático en el rendimiento de los grupos en tareas creativas. En actividades con respuestas claras, como armar palabras a partir de letras, los equipos funcionaron eficientemente. En cambio, en tareas abiertas como elaborar y seleccionar un lema para un producto, los grupos mostraron dificultades notables. La razón radica en que en tareas con respuestas verificables, todos los miembros pueden identificar rápidamente los errores y los aciertos, lo que fomenta una coordinación rápida. En tareas ambiguas, en cambio, la diversidad de perspectivas puede generar discusiones prolongadas y desacuerdos que reducen la productividad.
Para los lectores peruanos, este hallazgo tiene implicaciones directas en el entorno laboral y educativo. Muchas instituciones, desde escuelas hasta empresas, confían en el trabajo en equipo como solución mágica para mejorar resultados. Sin embargo, este estudio sugiere que no todas las tareas deben gestionarse así. En contextos como el desarrollo de estrategias empresariales, donde se requieren decisiones rápidas y verificables, el trabajo individual puede ser más eficiente. En contraste, en tareas de innovación o diseño, donde se valora la creatividad y la originalidad, el equipo puede ser más adecuado —pero solo si se estructura para evitar conflictos y fomentar la convergencia de ideas. El mensaje clave es que no hay una fórmula universal: cada tarea debe evaluarse con base en su naturaleza, y no se puede asumir que el grupo siempre es mejor. La clave está en entender cuándo el trabajo conjunto se traduce en ventaja y cuándo simplemente se convierte en un obstáculo.
