Según Gestión, entre el 15 de agosto y el 15 de septiembre de 2026 se convocaron 16 juntas de acreedores en el ámbito concursal peruano. De estas, cinco procedieron a liquidación, representando el 31.3% del total, mientras que otros cinco se centraron en instalaciones, lo que indica una distribución equilibrada entre procesos de cierre y organización formal. Cuatro juntas abordaron reestructuración, cifra que equivale al 25% del total, mostrando una voluntad de mantener el negocio operativo. Dos casos, el 12.5%, aún no definieron su agenda, lo que refleja una incertidumbre en la evolución de algunos procesos. El informe del Radar Concursal de Almerco Abogados evidencia que la decisión de cerrar una empresa no es la única vía explorada. En algunos casos, se evalúa transformar el destino de la empresa de disolución a reestructuración, como ocurrió con Empresa Agraria Chiquitoy S.A., donde se modificó su plan inicial y se reorientó el enfoque del proceso.
Este panorama revela que el sistema concursal no se limita a la liquidación como finalidad, sino que también permite alternativas para la continuidad del negocio. El caso de San Simón Equipos S.A. ilustra que, en ciertos escenarios, los acreedores pueden optar por pasar de una reestructuración patrimonial a una disolución y liquidación, con la posibilidad de designar una entidad para ejecutar el cierre formal. Las empresas nuevas que ingresaron al proceso incluyen Mancoraland S.A.C., Grupo Gerencial Asesoría y Servicios Integrales S.R.L., Desarrollos Tecnológicos Integrales S.A.C., Maxipetro San Benito S.A., Fintech Capital Group S.A.C., SBL Antracita S.A.C. y Corporación Lavado S.A.C. Estas operan en sectores clave del mercado peruano: inmobiliario, servicios, tecnología, hidrocarburos, minería y construcción. La presencia de empresas tecnológicas como Desarrollos Tecnológicos Integrales y Fintech Capital Group sugiere una expansión del modelo concursal hacia sectores en crecimiento.
Para el lector peruano, este escenario implica que las decisiones en un proceso concursal no son únicamente una opción de cierre, sino un espacio de negociación estratégica. Muchas empresas, especialmente en sectores de alto crecimiento como la tecnología o la minería, podrían beneficiarse de una reestructuración para mantener empleos y servicios. Sin embargo, también se debe tener en cuenta que la liquidación, aun cuando es menor en número, representa una parte significativa del sistema. Esto puede afectar la estabilidad de los sectores económicos en los que operan, ya que la pérdida de empresas puede generar vacíos en la oferta laboral y en la cadena de suministro. La capacidad de las partes interesadas de evaluar opciones alternativas, como la reestructuración, es clave para fortalecer el sistema económico local. El análisis de estos procesos permite entender mejor cómo se gestionan las crisis empresariales en un contexto de dinamismo económico.
