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Lima 2027: Financiamiento sostenible para el deporte peruano
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Lima 2027: Financiamiento sostenible para el deporte peruano

Gestión22 de agosto de 2026Cortesia de Gestión

Según Gestión, el panorama financiero del deporte en Perú enfrenta limitaciones estructurales que ponen en riesgo la sostenibilidad de sus actividades. La Federación Peruana de Esgrima, por ejemplo, depende actualmente de una subvención del Instituto Peruano del Deporte (IPD) de S/1.38 millones, que representa casi el total de sus ingresos. A pesar de estas ayudas, solo el 10% de sus recursos proviene de fuentes internas, mientras que más de S/200,000 en pasivos, equivalente a más del 10% de la subvención, han sido acumulados en gestiones anteriores. El IPD, por su parte, cuenta con un presupuesto de S/354.45 millones para 2026, además de una transferencia de S/435 millones destinada específicamente a Lima 2027. Sin embargo, el directorio de la federación reconoce que estos recursos públicos no son suficientes ni consistentes para cubrir las necesidades reales del sector.

El desafío no radica únicamente en la escasez de fondos, sino en la inestabilidad del modelo financiero actual. Los montos asignados al deporte tienden a aumentar solo durante eventos de alto impacto, como los Juegos Panamericanos, y luego disminuyen en sus fases posteriores. Esta dinámica genera una brecha entre las necesidades reales y los recursos disponibles. Para García, este patrón no es viable a largo plazo. El modelo debe transformarse para que el apoyo público sea previsible, estable y no vinculado a ciclos de eventos. Además, las federaciones no pueden confiar únicamente en subsidios gubernamentales, pues estos no permiten el pago de deudas acumuladas ni el desarrollo de capacidades internas.

En el contexto peruano, esta situación resalta la vulnerabilidad del sistema deportivo ante cambios políticos o económicos. La organización de Lima 2027, aunque un hito internacional, no debe convertirse en un evento aislado que dependa de un solo evento para generar impulso económico. Los beneficios deben extenderse a actividades cotidianas como el fomento de deportes escolares, el desarrollo de infraestructuras locales o la creación de programas de inclusión. El rol del sector privado debe ampliarse, integrando patrocinios, alianzas estratégicas y modelos de ingresos alternativos. Sin una reestructuración financiera, el potencial de Lima 2027 podría quedar limitado a una sola fase, dejando al deporte peruano expuesto a ciclos inestables.

El Perú necesita un enfoque más profundo, donde el deporte no sea solo un evento que se organiza, sino un eje de desarrollo económico y social sostenible. Esto exige que los gobiernos, federaciones y sectores privados trabajen juntos para crear estructuras financieras que no se muevan con la llegada de una cita internacional, sino que crezcan con el tiempo. Solo así, el legado de Lima 2027 podrá transformarse en una herramienta de transformación real para el deporte nacional.