Segun Bloomberg Línea, una investigación conjunta de Mastercard y FXC Intelligence revela que el 90% de las empresas encuestadas en América Latina evalúa cambiar su proveedor de pagos transfronterizos. Este desplazamiento, promedio en 70% del volumen de transacciones, se intensifica porque las organizaciones perciben altos costos operativos y lentitud en procesos. El estudio, publicado el 30 de junio, indica que del 95% de las empresas dispuestas a migrar, también planean trasladar servicios bancarios a nuevos proveedores dentro de los próximos 12 meses.
Los bancos regionales corren el riesgo de mantenerse como instituciones principales de sus clientes mientras se pierden participación en operaciones de cambio de divisas. El modelo del estudio estima que los ingresos directos generados anualmente por pymes en transacciones internacionales alcanzan cerca de US$23.000 millones. México concentra el 44% de este flujo, seguido por Brasil con el 19%. Cada incremento del 1% en la migración de pagos genera aproximadamente US$230 millones en ingresos en disputa, lo que implica una pérdida anual de alrededor de US$1.150 millones si se alcanza una migración del 5%.
Las cifras reflejan una fricción operativa significativa. Un pago internacional típico requiere dos horas de trabajo interno, mientras que los casos problemáticos demandan casi tres horas y media. Cada transacción tiene una probabilidad de requerir atención, corrección o seguimiento: aproximadamente una de cada nueve. En Brasil, el porcentaje de transacciones con intervención alcanza el 11%, frente al 15% en México y el 9% en Colombia. En un caso brasileño no identificado, una importadora necesitó coordinar entre cuatro equipos, con un personal de ocho a doce personas, para gestionar entre 20 y 30 pagos mensuales. Este escenario ilustra cómo la escala y complejidad de las operaciones aumentan la presión sobre los sistemas actuales.
Para el lector peruano, esta dinámica representa un escenario de transformación en el ecosistema financiero local. Aunque el estudio se centra en México, Brasil y Colombia, los hallazgos indican una tendencia que probablemente se extiende a otros países de la región, incluyendo el Perú. Las pymes y pequeñas empresas que dependen de pagos internacionales enfrentan crecientes costos por ineficiencias. Esto pone en evidencia la necesidad de modernizar infraestructuras de pagos, adoptar tecnologías digitales y fomentar la competencia en servicios financieros. El despliegue de soluciones más ágiles y transparentes no solo reduce tiempos de procesamiento, sino que también puede abrir nuevas oportunidades para fintechs locales y bancos que logren adaptarse al nuevo escenario. El futuro del pago internacional en América Latina no está en la estabilidad de modelos tradicionales, sino en la capacidad de innovar y responder a demandas reales de eficiencia.
