Según Forbes Business, en apenas semanas, el tema "The One That Got Away" de Katy Perry ha pasado de ser una canción olvidada en su discografía a convertirse en uno de sus mayores éxitos en las principales listas de Billboard. Este éxito se produjo tras su lanzamiento en el álbum Teenage Dream, que originalmente fue promocionado como la sexta canción del disco, tras haber alcanzado el primer lugar en el Billboard Hot 100 durante cinco semanas consecutivas. La popularidad del tema se disparó en 2026, gracias a la difusión masiva en TikTok, que conectó a millones de jóvenes que no habían escuchado la canción en su lanzamiento inicial. La reacción fue inmediata: incluso quienes la habían disfrutado en su primera presentación comenzaron a comprarla y a consumirla en mayor medida, especialmente a través de plataformas de streaming.
Desde su debut en la lista del Billboard Global Excl. U.S. el 11 de abril, el tema ha avanzado semana tras semana, acumulando ahora 13 semanas consecutivas en el ranking mundial. Este dato es clave, ya que el índice excluye las ventas y streams provenientes de Estados Unidos, lo que otorga una visión más amplia de su alcance global. En los últimos días, "The One That Got Away" se mantuvo empatada con "When I'm Gone", una colaboración entre Perry y Alesso, en el número de semanas en la lista. Sin embargo, ha logrado superarla, consolidando así su posición como la canción con mayor duración en el ranking global de Billboard. Aunque no se ha registrado un nuevo récord en el Billboard Global 200, el avance en el ranking exclusivo para el resto del mundo representa una victoria significativa en el panorama de la música internacional.
Para los inversores y aficionados al consumo cultural en Perú, este caso ilustra cómo una pieza de entretenimiento puede recuperar fuerza a través de plataformas digitales, especialmente en redes sociales. Mientras que el mercado peruano sigue dependiendo en gran medida de medios tradicionales, el crecimiento de canciones que se viralizan en TikTok demuestra la importancia de la digitalización en la distribución de contenidos. Esto implica que los consumidores no solo escogen música por su calidad artística, sino también por su capacidad de generar interacción en redes. Para quienes invierten en medios o en estrategias de marketing, el ejemplo de Katy Perry refleja que el contenido debe adaptarse a los hábitos digitales de cada audiencia. En un contexto donde el acceso a la música se vuelve más dinámico y personal, entender cómo se genera la viralidad puede ser clave para diseñar campañas más efectivas.
