Según Gestión Tu Dinero, desde 2016 se ha permitido a los afiliados a las AFP retirar hasta el 95.5% del patrimonio acumulado en su cuenta de capitalización al momento de la jubilación. Esta norma ofrece dos vías principales para la extracción de fondos: el retiro programado, que implica una pensión mensual pagada hasta el agotamiento del saldo, y la renta vitalicia, en la que una aseguradora otorga un ingreso fijo durante toda la vida del jubilado. Ambas opciones generan diferentes niveles de estabilidad financiera, dependiendo del perfil del ahorro y del proyecto que se escoja.
La decisión de retirar gran parte del capital es clave, pues implica dejar de contar con el respaldo del fondo de pensiones. Algunos jubilados optan por lanzar un emprendimiento personal, como un negocio inmobiliario o una empresa de transporte, con la esperanza de generar ingresos recurrentes. Sin embargo, el riesgo de fracaso de tales iniciativas es alto, especialmente si no se cuenta con experiencia previa. Un especialista universitario, Yang Chang de la Universidad de Piura, señala que un jubilado solo debería considerar invertir en un negocio que ya conoce y que, en su caso, ya esté operativo. Además, este enfoque es viable únicamente cuando el monto acumulado en la cuenta de capitalización es significativo.
Otra alternativa viable es la inversión en activos financieros, como bonos o fondos, que permiten obtener retornos estables. Chang destaca que esta estrategia requiere un capital considerable. Por ejemplo, con un fondo de S/ 100,000 y un rendimiento anual del 10%, se podría generar una renta de S/ 10,000. En contraste, si el capital disponible es solo S/ 10,000 o S/ 20,000, el retorno será insuficiente para cubrir gastos o generar un flujo real. En tales casos, mantener el dinero en la pensión mínima resulta más prudente, pues evita riesgos sin retorno tangible.
Para los peruanos que están en el proceso de jubilación o que ya lo han alcanzado, esta situación plantea una reflexión profunda. El 95.5% de sus ahorros no debe ser visto como una suma libre para usar como se quiera, sino como una decisión estratégica. La experiencia, el tamaño del patrimonio y el nivel de riesgo asumido deben guiar cualquier elección. En un contexto donde muchos jubilados dependen de ingresos estables y no tienen acceso a múltiples fuentes de renta, elegir la renta vitalicia o una pensión estructurada puede ser la opción más segura. Es esencial evaluar si el capital disponible realmente permite operar con eficiencia en un negocio o si, en cambio, el ahorro debe permanecer como una base de estabilidad financiera.
