Segun CNBC Markets, el interés por las apuestas deportivas ha alcanzado niveles sin precedentes entre los miembros de la generación Z, especialmente en contextos de eventos internacionales como la Copa Mundial de la FIFA 2026. Un estudio publicado por Betterment en agosto reveló que el 66% de los inversores de esta generación participan en apuestas deportivas, mientras que una encuesta del Bank of America Institute de septiembre indicó que en julio, los jóvenes de entre 18 y 29 años representaron casi el 50% del volumen total de apuestas en línea, superando por primera vez a los mileniales. Esta cifra refleja un cambio profundo en el comportamiento de consumo y entretenimiento, donde las apuestas se han convertido en una práctica cotidiana, casi inevitable, durante el seguimiento de competencias deportivas.
Cynthia Grant, directora clínica de Birches Health, destacó que hoy es inusual que un joven no posea cuentas en plataformas como Kalshi o DraftKings, considerándolas parte fundamental del disfrute del deporte. La expansión de este fenómeno se debe a la decisión del Tribunal Supremo estadounidense en 2018, que permitió a los estados autorizar casas de apuestas, lo que ha llevado a su implementación en 30 estados. Desde entonces, el crecimiento de mercados predictivos, que operan bajo el enfoque de "transacciones financieras" en lugar de apuestas, ha abierto el acceso a jóvenes incluso en regiones donde no existen casas de apuestas legales, incluyendo a quienes aún no han cumplido la mayoría de edad.
Los expertos advierten que la mayoría de los usuarios, tanto en plataformas tradicionales como en mercados predictivos, sufren pérdidas significativas. Las cifras muestran que más del 50% de los jóvenes de esta generación perciben las apuestas como una forma de inversión, siendo este porcentaje casi el doble que en el resto de la población. En el estudio de Betterment, el 52% de los jóvenes de Gen Z reasignó fondos destinados a inversiones en mercados deportivos, y otros 26% vieron las apuestas como una parte integrante de su estrategia financiera. Esta conducta, aunque motivada por el entusiasmo deportivo, genera riesgos financieros crecientes y puede derivar en problemas de salud mental, especialmente cuando los usuarios intentan recuperar pérdidas.
Para los lectores peruanos, este panorama es particularmente relevante, ya que el país ha experimentado un crecimiento acelerado en plataformas digitales de entretenimiento, incluyendo apuestas deportivas. Aunque el mercado formal de apuestas no está regulado como en Estados Unidos, el acceso a plataformas digitales y redes sociales que promueven el deporte como forma de participación ha aumentado. Este comportamiento puede influir en hábitos financieros jóvenes, especialmente en contextos donde el manejo de dinero es aún un proceso en formación. Es fundamental que los educadores, familias y profesionales de salud financiera promuevan la conciencia sobre los riesgos asociados, para evitar que las apuestas deportivas se conviertan en una fuente de inestabilidad económica o emocional.
