Segun Gestión Tu Dinero, un dictamen aprobado por la Comisión de Economía del Congreso establece que menores de 16 a 18 años podrán abrir cuentas bancarias y gestionarlas directamente, bajo un marco regulado por la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS). Esta medida implica que, tras obtener una autorización expresa por parte de quien ejerce la patria potestad o la representación legal, los adolescentes podrán administrar sus cuentas de forma autónoma, siempre que se respeten las condiciones fijadas por la SBS. La disposición prevé que dicha autorización sea requerida únicamente una vez, lo que simplifica el proceso de acceso al sistema financiero para este grupo etario.
El Código Civil actual reconoce a los jóvenes entre 16 y 18 años una capacidad de ejercicio restringida, lo que les permite realizar actos específicos, como abrir una cuenta de ahorro, siempre que exista la ratificación de sus padres. Sin embargo, el nuevo dictamen amplía este derecho, permitiendo que los menores gestionen sus cuentas sin necesidad de intervención continua de sus tutores. Aunque la autorización inicial permanece como requisito, el uso diario de la cuenta se regirá por las normas establecidas por la SBS, sin que se implique un control constante por parte de los representantes legales.
Rolando Castellares, especialista en legislación financiera, señala que según la Ley General del Sistema Financiero, ya es posible que menores abran cuentas sin intervención de un tutor. Aunque en la práctica, las instituciones financieras suelen exigir autorización de un apoderado, el nuevo marco legal busca cerrar esa brecha entre la normativa y su aplicación. No obstante, la norma vigente no permite que los adolescentes dispongan libremente de sus fondos, lo cual limita el crecimiento efectivo de su patrimonio desde edades tempranas.
Para los jóvenes peruanos, este cambio representa una oportunidad clave de comenzar a construir su independencia financiera desde edades tempranas. En un contexto donde el acceso a herramientas financieras puede definir el futuro profesional, tener la capacidad de abrir y gestionar cuentas sin supervisión constante fomenta la responsabilidad y el hábito de ahorro. Es un paso importante para que los jóvenes no solo aprendan sobre dinero, sino que también lo manejen con autonomía, lo que puede convertirse en una base sólida para alcanzar metas como invertir en educación, vivienda o emprendimientos desde edades jóvenes.
