Segun CNBC Markets, las directivas de principales empresas de energía y servicios petrolíferos han señalado que la guerra en Irán ha generado un cambio estructural en el sistema global de suministro energético. Desde mayo de 2026, la bloqueo de la estraita de Hormuz ha provocado una pérdida de casi un billón de barriles de petróleo, con la escasez que se agrava diariamente mientras el paso permanece cerrado. Esta interrupción ha revelado la vulnerabilidad del sistema energético internacional, destacando el rol clave de empresas como SLB y Baker Hughes en la reevaluación de estrategias energéticas. Olivier Le Peuch, jefe de SLB, afirmó que la situación impulsará transformaciones fundamentales en el panorama energético mundial. Lorenzo Simonelli, director de Baker Hughes, añadió que las necesidades de seguridad energética ya no se limitan a discusiones teóricas, sino que se han convertido en prioridades para gobiernos y sectores industriales.
La inversión en explotación petrolífera se verá reforzada, además de una mayor atención a soluciones de bajo carbono, como la energía geotérmica, nuclear y modernización de la red eléctrica. Simonelli enfatizó que el objetivo no es solo aumentar la oferta energética, sino construir infraestructuras más robustas, resilientes y diversas, reduciendo la dependencia de activos de gran escala. Este enfoque implica crear redundancias y alternativas que eviten la concentración de riesgos. El caso de la estraita de Hormuz ha evidenciado especialmente la exposición de economías asiáticas a importaciones de crudo y gas natural del Medio Oriente. Darren Woods, jefe de Exxon Mobil, indicó que los países estarán obligados a reevaluar sus estrategias de seguridad energética para evitar vulnerabilidades similares.
En este contexto, los gobiernos deberán no solo diversificar sus fuentes de suministro, sino también restaurar los niveles históricos de reservas estratégicas. Simonelli advirtió que las existentes existencias globales se elevarán por encima de sus niveles anteriores, con el fin de garantizar mayor estabilidad. Este proceso incluirá el reabastecimiento de existencias de petróleo en mercados clave, especialmente en regiones que dependen directamente del flujo por el mar. Para el Perú, este escenario resalta la importancia de fortalecer su propia infraestructura energética y de diversificar fuentes de suministro, evitando que la economía se exprese en una sola vía de entrada de combustibles. Aunque el país no depende directamente del cruce de Hormuz, el riesgo global de interrupciones energéticas puede afectar precios y estabilidad en mercados internacionales, con repercusiones en la importación de energía. Por ello, la inversión en tecnologías limpias y sistemas de almacenamiento energético podría ser una estrategia clave para la soberanía energética nacional.
