Según Gestión Tu Dinero, el flujo de inversiones extranjeras en empresas y deuda peruana ha aumentado de forma acelerada en los últimos años, poniendo en evidencia una transformación en el comportamiento del mercado bursátil. Aunque el sector financiero peruano sigue siendo limitado en escala, el volumen de operaciones ha mostrado un crecimiento notable. Actualmente, el participante retail representa el 5% del total del volumen negociado en la Bolsa de Valores de Lima (BVL), una cifra que, según Miguel Ángel Zapatero, gerente general del Grupo BVL, está en una tendencia de expansión sostenida. En los últimos dos a tres años, más de 150.000 nuevos inversores han accedido al mercado, un dato que contrasta con los 2.500 nuevos inversionistas que se registraban anualmente antes de la pandemia.
Estos nuevos participantes presentan características distintivas: la mitad de ellos tiene menos de 40 años, la mayoría reside fuera de Lima, y más del 40% son mujeres. Este perfil demográfico sugiere una mayor difusión del acceso a mercados financieros, especialmente entre jóvenes y personas descentralizadas. La tecnología no solo facilita el acceso, sino que ha sido el principal motor detrás de esta entrada masiva. El impuesto a la renta sobre valores mobiliarios, que se aplica en una tasa del 6,5% sobre la ganancia, no ha sido un factor clave para atraer a nuevos inversores. En su lugar, plataformas digitales, aplicaciones móviles y herramientas de inteligencia artificial han sido decisivas. Pablo Leno, gerente general de Renta 4 SAB, destacó que estas tecnologías permiten procesar grandes volúmenes de información en tiempo real, como ocurre tras eventos clave como las elecciones.
A pesar del avance, la BVL enfrenta limitaciones estructurales, especialmente en cuanto a profundidad de mercado y liquidez. Para superar estas barreras, se ha impulsado la integración regional con plazas de Chile y Colombia, formando el holding Nuam. Esta alianza busca crear un ecosistema más dinámico y conectado, que permita mayor fluidez y acceso a inversiones.
Para los peruanos, este escenario implica una oportunidad real: el mercado bursátil ya no es exclusivo para instituciones o grupos de inversión altamente especializados. La tecnología ha democratizado el acceso, y las herramientas digitales han reducido barreras de entrada. Sin embargo, es fundamental que los inversores comprendan que, aunque el crecimiento es notable, la liquidez y el rango de activos aún no alcanzan niveles de madurez en mercados más desarrollados. El perú puede aprovechar esta tendencia para fomentar una cultura financiera más inclusiva, pero debe acompañarla de educación y regulación sólida para proteger a los nuevos participantes.
