Según Gestión, la ejecución de inversiones públicas en el Perú ha mostrado una dinámica clara en los últimos años, con ministerios promediando menos de seis meses desde 2021. Este patrón pone de manifiesto la necesidad de una gestión más sostenida y estructurada en el ámbito de la inversión estatal. En 2026, el gobierno nacional debe ejecutar más de S/ 10,315.7 millones en obras durante los primeros cinco meses del año, que también coinciden con el inicio de su mandato. De un presupuesto total asignado de S/ 22,817.9 millones, el 54.8% (equivalente a S/ 12,502.2 millones) ya fue utilizado en los últimos meses de la administración anterior, según cifras del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) hasta el 31 de julio. Así, queda pendiente el cumplimiento del 45.2% restante, que suman S/ 8,702.1 millones.
Se identifican siete sectores clave con asignaciones superiores a S/ 1,000 millones. En conjunto, estos ámbitos disponen de más de S/ 19,844.6 millones para su ejecución. Entre ellos, Transportes y Comunicaciones cuenta con S/ 6,729.4 millones, mientras que la Presidencia del Consejo de Ministros tiene S/ 3,408.1 millones. Los sectores Defensa, Educación, Vivienda, Construcción y Saneamiento, Salud y Agrario y Riego han recibido S/ 2,704.7 millones, S/ 2,122.1 millones, S/ 1,932.5 millones, S/ 1,916.8 millones y S/ 1,031 millones respectivamente. Los líderes de estas carteras son Rafael Rey Rey, Luis Galarreta Velarde, Rafael Belaunde Llosa, José Antonio Chang Escobedo, Mauricio Arnillas Gonzales, Luis Dyer Fernández y Marco Vinelli Ruiz.
El análisis revela que todos los sectores han avanzado más del 50% de su presupuesto, salvo Educación y Agrario. En el caso de Educación, solo se ejecutaron el 46% de los S/ 2,122.1 millones, mientras que el sector Agrario alcanzó solo el 41.2%, es decir, S/ 424.8 millones de los S/ 1,031 millones asignados. Esto indica una brecha significativa en la ejecución de obras clave, especialmente en áreas que impactan directamente a la población, como la infraestructura educativa y rural.
Para el lector peruano, este panorama plantea una realidad urgente: el crecimiento económico depende no solo de la disponibilidad de fondos, sino de su eficiencia y equidad en su aplicación. Si los sectores más críticos como educación y desarrollo rural no logran cerrar su ejecución en el tiempo establecido, se correrá el riesgo de dejar a millones de peruanos sin acceso a servicios básicos. La transparencia y el seguimiento constante de estas inversiones deben ser pilares de cualquier gobierno que aspire a construir una sociedad más inclusiva y resiliente.
