Según Gestión, el sector minero peruano registró un impulso notable en el primer semestre de 2024, con un desembolso total de US$ 3.304 millones, lo que representa una expansión superior al 42% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este crecimiento se evidencia en el dato mensual de junio, cuando el gasto alcanzó US$ 662 millones, un incremento interanual del 39,8% y una subida superior al 10% frente al mes anterior. El Ministerio de Energía y Minas (Minem) destaca este avance como parte de una dinámica positiva en el sector, que refleja una mayor confianza en el entorno de inversión.
No obstante, una brecha notable emerge en el rubro de exploraciones mineras. Aunque el total de inversiones en el sector creció en doble dígito en los demás componentes, este área mostró una inercia notable. En junio, el gasto en exploraciones fue de US$ 66 millones, un aumento solo del 2,8% respecto al mismo mes del año anterior. El acumulado del primer semestre alcanzó US$ 336 millones, con un crecimiento del 1,3%, lo que lo convierte en el rubro menos dinámico. Además, el porcentaje de participación de este rubro en el total de inversiones mineras se sitúa en un 10,2%, inferior incluso al destinado al equipamiento minero, que se mantuvo en US$ 59 millones y registró una contracción. En términos de escala, la cartera de proyectos de exploración, revisada a marzo, incluye 69 iniciativas con un monto total de US$ 757 millones, frente a los 66 proyectos de inversión en minería con un valor acumulado de más de US$ 64.000 millones.
Este panorama revela una desalineación estratégica. Mientras países vecinos intensifican sus esfuerzos para aprovechar los altos precios de los metales, Perú enfrenta una limitación en su capacidad de priorizar investigaciones geológicas. La baja inversión en exploraciones no solo afecta la identificación de nuevos recursos, sino que también pone en riesgo la sostenibilidad a largo plazo de la industria. Para el lector peruano, esto implica una realidad: el crecimiento actual se sostiene en proyectos ya definidos, mientras que el potencial de descubrimiento, clave para la diversificación y el desarrollo futuro, queda subestimado. La ausencia de una estrategia clara en este eje podría reducir la capacidad del país para posicionarse como un actor clave en la cadena global de la minería. Invertir en exploraciones no es solo un detalle técnico, sino una decisión que define el futuro del sector y, por ende, de la economía nacional.
