Segun Gestión Tu Dinero, a diez días de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el sector financiero observa un endurecimiento en la confianza de inversores extranjeros respecto a proyectos mineros. Este panorama se presenta en un contexto de polarización política, donde dos propuestas se enfrentan: una que busca estabilizar el modelo económico existente con reformas estructurales más sociales, y otra que plantea un cambio profundo, generando incertidumbre. Este escenario recuerda directamente lo vivido en 2021, cuando la inestabilidad electoral impactó significativamente las decisiones de inversión.
El gerente general del Banco de Crédito del Perú (BCP), Diego Cavero, destacó que la participación ciudadana en las elecciones es clave para construir un marco de predicción económica. En su opinión, los votantes deben evaluar cuidadosamente las propuestas de cada candidato, ya que el resultado influye directamente en el comportamiento de los mercados. La propuesta de Fuerza Popular se enfoca en mantener las políticas económicas actuales, mientras que Juntos por el Perú proyecta una transformación más amplia, que pone en riesgo la estabilidad de decisiones clave. Esta ambigüedad, según Cavero, afecta directamente la capacidad de los empresarios para tomar decisiones de largo plazo.
En este contexto, las inversiones en activos duraderos, como proyectos mineros, se ven afectadas. El ánimo empresarial, que antes mostraba optimismo, ahora se encuentra en una fase de espera. Los datos reflejan una pausa en las operaciones de inversión, especialmente en sectores que requieren grandes capitales y tiempos de retorno. El comportamiento de las carteras de inversión evidencia esta desaceleración, señalando que las entidades extranjeras están reevaluando su exposición al mercado peruano.
En cuanto a los lineamientos políticos, Keiko Fujimori propone mantener los fundamentos económicos establecidos en más de tres décadas, integrándolos con un enfoque de capitalismo popular. Por otro lado, Roberto Sánchez sugiere una mayor intervención estatal en recursos naturales estratégicos y la revisión de contratos legales. Además, su plan incluye la posibilidad de que el Ejecutivo intervenga en la política monetaria, un área actualmente gestionada de forma independiente por el Banco Central de Reserva.
Para los inversores peruanos, esta incertidumbre no es solo un fenómeno político, sino una señal de riesgo real. Los mercados no reaccionan a propuestas abstractas, sino a la percepción de estabilidad. Si el resultado electoral favorece una agenda que priorice la continuidad, podría restaurar confianza. En cambio, si se opta por cambios radicales, los sectores de alto riesgo, como la minería, seguirán bajo presión. Los peruanos que tienen activos en estas áreas deben estar atentos a cómo las decisiones electorales moldean el futuro del mercado.
