Segun Wharton Knowledge, las grandes empresas tecnológicas han destinado trillones de dólares a infraestructura de inteligencia artificial, lo que representa una apuesta por un aumento de productividad de casi tres veces en un plazo de años. Si esta proyección se desvía, los actores involucrados enfrentan un riesgo significativo de quiebra. El análisis proviene de un trabajo titulado “¿Qué implica el dato de inversión sobre la transición de IA?”, coautorado por la profesora Jessica A. Wachter, especialista en finanzas de Wharton, y Jonathan Wachter, director de operaciones en tecnologías de macro, tesorería y riesgo en la firma Point72.
La evolución actual de la inteligencia artificial ha superado en velocidad a la capacidad de soporte de sus centros de datos y su consumo energético, lo que ha desencadenado una onda de inversiones masivas. Según Wachter, el salto en productividad fue inesperado, y hoy las empresas se encuentran en una fase de adaptación acelerada. El estudio señala que el primer impulso de crecimiento en el sector de IA se traduce en un aumento inesperado de la eficiencia, que a su vez provoca una expansión exponencial de los gastos en infraestructura. En este escenario, cinco grandes firmas tecnológicas —Amazon, Alphabet, Microsoft, Meta y Oracle— conforman la mayoría de los fondos invertidos en IA. Sus inversiones han pasado de 155 mil millones de dólares en 2022 a una proyección de 755 mil millones en 2026, y se estima que superarán los 1 mil millones de dólares en 2027. Además, cinco entidades más, incluyendo xAI, CoreWeave, Crusoe, IREN y Lambda, han previsto gastos en infraestructura de 95 mil millones de dólares para 2026.
El trabajo introduce un modelo teórico para evaluar brotes de productividad raros, que asigna un 50% de probabilidad anual de un nuevo impulso en el crecimiento, con posibles eventos en 2029 y 2030. Este marco permite medir no solo el tamaño de las inversiones, sino también su viabilidad a largo plazo. A diferencia de estudios previos que analizan el impacto de la IA en términos generales, este trabajo utiliza cifras concretas para evaluar la evolución real del sector. La combinación de datos reales y modelado teórico ofrece una visión más robusta de los riesgos y oportunidades.
Para el lector peruano, este panorama evidencia que las inversiones en tecnologías emergentes están en un punto crítico. Aunque el Perú aún no concentra una parte significativa de estas inversiones, la demanda de infraestructura digital —como centros de datos y energía— crecerá. Las empresas locales que se posicionan en sectores clave como logística, servicios digitales o fintech podrían beneficiarse de esta transición. El reto no es solo financiero, sino también de infraestructura y acceso a tecnologías avanzadas. Los datos muestran que el crecimiento de la IA no es un fenómeno aislado, sino una fuerza que reconfigura las economías. Para los inversionistas y emprendedores del país, el futuro de la productividad está ligado a la capacidad de integrar tecnologías que, aunque aún en desarrollo, ya están transformando el panorama global.
