Según Harvard Business Review, investigadores realizaron 18 entrevistas semiestructuradas con profesionales de distintos niveles en dos grandes firmas de consultoría, para analizar cómo los empleados en cada etapa de la jerarquía realmente integran la inteligencia artificial en sus tareas diarias. Los resultados revelan que, en lugar de ser un simple avance tecnológico, la adopción de AI ha generado una sobrecarga significativa para los gerentes intermedios. Estos ejecutivos, situados entre la dirección estratégica y los niveles operativos, enfrentan una carga creciente de tareas automatizadas que, en muchos casos, no están acompañadas de capacidades adecuadas para gestionarlas.
La evidencia indica que, en la práctica, los equipos de alto nivel suelen definir el uso de inteligencia artificial como un proyecto técnico, gestionado por áreas de tecnología y comunicado a través de las áreas ejecutivas. Esta visión, sin embargo, desvía la responsabilidad de la implementación del entorno laboral. Los gerentes intermedios, que operan en el día a día, deben ahora interpretar instrucciones, supervisar procesos automatizados y gestionar la calidad de las salidas generadas por los sistemas. Aunque la tecnología promete mejorar la eficiencia, su uso descontrolado genera un desajuste entre las expectativas y las capacidades reales de gestión. Los datos muestran que más del 60% de los entrevistados en esta muestra reportaron sentirse sobrecargados por el volumen de tareas que involucran IA, sin formación específica para hacerlo.
Este fenómeno no es solo un problema de gestión interna. Para los profesionales del Perú, que enfrentan un creciente desarrollo tecnológico en el sector empresarial, el caso de los gerentes medios ofrece una advertencia clara. Las empresas que integran herramientas de inteligencia artificial sin considerar la capacidad de sus líderes intermedios, corren el riesgo de generar una brecha entre la innovación tecnológica y la ejecución operativa. En un contexto donde el crecimiento de empresas de servicios y tecnología es acelerado, es vital que los líderes no solo adopten nuevas tecnologías, sino que también reestructuren su rol para que no se conviertan en puntos de fricción. Los ejecutivos que gestionan equipos de campo deben tener acceso a formación práctica, no solo a informes técnicos.
Además, el caso peruano debe tener en cuenta que muchas organizaciones aún no han desarrollado procesos claros para integrar la IA en tareas cotidianas. La falta de guías de implementación y de evaluación continua puede llevar a que los empleados se sientan desinformados o ignorados. En entornos como el de los sectores de servicios, comercio o administración pública, donde el trabajo humano sigue siendo central, la sobreexposición de tareas automatizadas sin acompañamiento adecuado puede reducir la productividad y aumentar la rotación de personal. La clave no está en eliminar el rol humano, sino en redefinirlo para que los gerentes intermedios actúen como coordinadores estratégicos, no como intermediarios entre tecnología y operaciones.
La adopción de inteligencia artificial debe ser un proceso humano, no técnico. En Perú, donde las empresas buscan modernizarse sin perder el enfoque operativo, es fundamental que las decisiones sobre IA no se tomen solo en salas de IT, sino que incluyan a quienes realmente ejecutan las tareas. Solo así se evitará que los líderes medios se conviertan en el punto más vulnerable de cualquier transformación digital.
