Según Gestión Tu Dinero, las amenazas cibernéticas han alcanzado niveles críticos en el sector asegurador, especialmente en entidades que manejan grandes volúmenes de datos personales. Un estudio reciente revela que incluso un breve contenido audiovisual de 20 segundos puede ser suficiente para replicar la voz de un gerente corporativo, permitiendo a frauduladores imitar con precisión sus patrones de comunicación. Este hallazgo fue destacado por Eduardo Castillo, director del Centro de Defensa Cibernética de Credicorp, durante el Encuentro Asegurador Internacional 2026, celebrado en Ica. Allí señaló que los ataques de fraude por parte de ejecutivos (CEO fraud) ya no se limitan a llamadas telefónicas, sino que pueden iniciarse desde canales internos como correos o plataformas internas de comunicación. Si estos sistemas no están debidamente configurados, un atacante externo puede iniciar una conversación que, en poco tiempo, convence a un empleado de ejecutar una operación fraudulenta.
La ingeniería social representa una de las técnicas más eficaces utilizadas por los ciberdelincuentes. Este método se basa en manipulaciones psicológicas que aprovechan la confianza humana, haciendo que las personas actúen sin detenerse a evaluar el riesgo. Castillo explicó que los atacantes suelen aprovechar situaciones de urgencia, como una solicitud de pago inmediato o una notificación de emergencia, para inducir a la víctima a olvidar los procedimientos de seguridad establecidos. En ese breve lapso, entre dos y cinco minutos, se puede generar una brecha crítica que permite el acceso a información sensible o a sistemas críticos.
Además de los peligros externos, el riesgo interno también es significativo. Castillo advirtió que no todos los incidentes de fraude provienen de fuera. Algunos empleados pueden ser inducidos o incluso coaccionados a realizar operaciones que vulneran la integridad de los sistemas. Por ello, es esencial que las empresas implementen políticas claras de acceso, limitando las capacidades de los trabajadores según su rol funcional. Esto no solo previene acciones malintencionadas, sino que también reduce la exposición ante manipulaciones internas.
Para los peruanos, especialmente en entidades como seguros, bancos o servicios financieros, este panorama implica una necesidad urgente de educación digital. Muchos ciudadanos aún no cuentan con conciencia suficiente sobre cómo identificar un mensaje sospechoso o una llamada falsa. La combinación de inteligencia artificial, que puede imitar voces, y la vulnerabilidad humana, que responde ante la urgencia, crea un escenario en el que las personas pueden ser engañadas sin darse cuenta. Es clave que las instituciones y los consumidores trabajen juntos para fortalecer las defensas, desde el nivel individual hasta el organizacional, para proteger tanto sus datos como sus ahorros.
