Segun Bloomberg Línea, Goldman Sachs ha desarrollado un análisis que sitúa actualmente el auge de la inteligencia artificial en un escenario distinto al de los años noventa, cuando se desencadenó la burbuja tecnológica. El estudio destaca que, a diferencia de los períodos previos, los indicadores macroeconómicos clave que precedieron al colapso en 2001 no están presentes en el contexto actual. Aunque el impulso en valoraciones bursátiles ha sido fuerte, los datos revelan que solo uno de los cuatro factores críticos —la expansión del déficit por cuenta corriente— ha mostrado una variación significativa. Los demás elementos, como los márgenes empresariales y la rentabilidad corporativa, siguen en niveles históricos altos, sin mostrar señales de debilidad.
El informe de Goldman Sachs señala que el incremento de la inversión en inteligencia artificial ha alcanzado escala comparable a la del boom tecnológico de finales de los noventa. Sin embargo, la duración y el alcance de este impulso se diferencian en su naturaleza: no se observa una escalada tan abrupta ni tan generalizada como en el pasado. Los analistas Dominic Wilson y Vickie Chang enfatizan que, aunque los mercados han incorporado por adelantado una parte importante del valor potencial de la IA, los desequilibrios estructurales que desencadenaron el colapso en 2001 no están manifestándose hoy. Esto genera una sensación de mayor estabilidad, al menos en el corto plazo.
El crecimiento en el gasto por tecnología ha sido acelerado, pero no se ha traducido aún en una expansión económica de forma proporcional. Esto significa que, mientras los precios de activos suben, la economía real aún no ha logrado absorber plenamente esos avances. La sensibilidad de los mercados a cualquier desacuerdo en resultados reales —como una disminución en las ganancias o una caída en la demanda— sigue siendo alta. La expectativa de que la IA genere beneficios tangibles en los próximos años permanece fuerte, pero también se vuelve más vulnerable a shocks externos o internos.
Para los inversores peruanos, este panorama implica una oportunidad de exposición a tecnologías emergentes, pero también una necesidad de cautela. El país ha comenzado a integrar soluciones digitales en sectores como salud, logística y finanzas, donde la inteligencia artificial ya está siendo implementada. Sin embargo, el crecimiento de la inversión en tecnología no debe confundirse con una expansión económica sostenida. Los peruanos deben evaluar cuidadosamente cuánto de lo que se promete en términos de IA es viable en el contexto local, considerando factores como la infraestructura, la regulación y la capacidad de adaptación de las empresas. El avance tecnológico no garantiza retornos, y su efectividad dependerá de cómo se gestionen los riesgos y se realicen los ajustes estructurales necesarios.
