Segun CNBC Markets, Intel registró resultados financieros superiores a los pronosticados en el segundo trimestre de 2025, alcanzando un crecimiento de ingresos del 25%, lo cual representa la mayor expansión en casi 15 años. La empresa cerró el periodo con ingresos de 16.100 millones de dólares, frente a una proyección de 14.420 millones, y reportó utilidad ajustada de 42 centavos por acción, frente a una estimación de 21 centavos. Esta evolución se produce en un contexto de reactivación del mercado de semiconductores impulsado por la demanda de infraestructura de inteligencia artificial, un sector que está generando un aumento significativo en las ventas de procesadores de servidores.
El crecimiento fue notable en comparación con el historial de la empresa, que no registraba una expansión de ingresos tan acelerada desde 2011. Durante la presentación de resultados, el director ejecutivo Lip-Bu Tan afirmó que "la inteligencia artificial está generando una demanda sin precedentes en el ámbito de cálculos", y señaló que Intel está en una posición sólida para mantener un crecimiento sostenido en su línea de procesadores. Aunque el precio de las acciones de Intel cayó durante la sesión de trading del viernes, el activo ha mostrado una recuperación notable: hasta el cierre del jueves, el valor había aumentado más del 170% en 2026, tras subir 84% en el año anterior. Este impulso se vincula directamente con la intervención del gobierno estadounidense, que adquirió una participación del 10% en la compañía como parte de una estrategia nacional para fortalecer la industria de semiconductores.
En el cuarto trimestre, Intel prevé ingresos entre 15.800 y 16.800 millones de dólares y una utilidad ajustada de 38 centavos por acción, cifras que superan las proyecciones de LSEG, que anticipaban ingresos de 15.100 millones y utilidad de 27 centavos. Además, la compañía ha iniciado acuerdos a largo plazo con clientes para la venta de sus procesadores de servidores, algunos con precios fijos y otros enfocados en volumen de producción. Hasta la fecha, ha firmado 10 contratos de este tipo. El director financiero, David Zinsner, destacó que la empresa enfrenta una escasez de suministro, ya que los clientes de centros de datos demandan cantidades que exceden la capacidad de producción actual.
Para los inversores peruanos, esta dinámica ofrece una visión clave sobre el impacto que las tendencias tecnológicas globales pueden tener en el mercado de valores. Aunque el sector de semiconductores ha mostrado volatilidad en el pasado, el crecimiento impulsado por inteligencia artificial y la demanda de infraestructura tecnológica podría traducirse en oportunidades de inversión a largo plazo. La experiencia de Intel demuestra que las empresas que anticipan cambios estructurales en el mercado pueden posicionarse estratégicamente, incluso en entornos de alta incertidumbre. El caso peruano podría analizarse desde este enfoque: si el país sigue fortaleciendo su infraestructura digital, las empresas locales podrían beneficiarse de una demanda creciente de tecnología, similar a la que está transformando al sector de semiconductores en Estados Unidos.
