CLOSED
S&PNASDAQDOWR2KVIXAAPLMSFTNVDAGOOGLMETAAMZNTSLAAVGOGOLDWTIUSDPEN
Yahoo · 60s · delay ~15min
LIVE
BTCETHSOLXRPADABNBDOGE
CoinGecko · 30s
Inseguridad urbana impacta directamente a los negocios peruanos
Mercados

Inseguridad urbana impacta directamente a los negocios peruanos

Gestión1 de setiembre de 2026Cortesia de Gestión

Segun Gestión, un estudio reciente revela cómo la percepción de inseguridad en zonas urbanas del Perú está transformando el comportamiento de los ciudadanos, con consecuencias tangibles en el funcionamiento de comercios. El Barómetro de Seguridad de Verisure e Ipsos, que analiza datos desde enero hasta julio del 2026, indica que el 38% de peruanos restringen sus salidas por horarios, lo que limita su exposición al entorno y afecta el flujo de clientes. Además, el 36% evita salir solo, el 22% modifica sus rutas o medios de transporte y el 14% abandona actividades sociales. Este comportamiento se traduce en una reducción del movimiento comercial, especialmente en sectores que dependen de la presencia física de consumidores.

El análisis profundiza en la cadena de efectos generados por el miedo a la delincuencia. Nicolás Zevallos, director del Instituto de Criminología ICEV, señala que la inseguridad no se limita al robo, sino que provoca una serie de decisiones que impactan la vida cotidiana. "No salgo porque me da miedo dejar mi casa sola, y como consecuencia, no voy al restaurante del barrio, y ese restaurante tiene que cerrar", explica. Este fenómeno, descrito como un encadenamiento, se refleja en cifras: más de 2,600 bodegas cierran anualmente por razones de inseguridad, un dato que vinculan directamente al temor al robo. En el mismo contexto, el estudio destaca un aumento en el estrés al salir: el 32% de los encuestados reporta ansiedad al estar en la calle, frente al 23% registrado en 2025. En Lima, esa cifra alcanza el 37%, y en el NSE A, el 43%. Jonathan Piperis, gerente de operaciones de Verisure Perú, señala que el efecto no se detiene en el cuidado del hogar, sino que también afecta la salud mental de los ciudadanos.

Para los pequeños empresarios, esta realidad representa una doble presión. Mientras deben atender pagos por cupos, también enfrentan la disminución de visitantes por miedo a la calle. Este panorama refleja una realidad en la que el costo de la inseguridad no se mide solo en pérdidas económicas, sino en la pérdida de movilidad social y la erosión de espacios comunitarios. En un contexto peruano donde el comercio informal y las actividades locales son pilares de la economía, este fenómeno pone en evidencia una brecha entre la percepción de riesgo y la capacidad de los negocios para adaptarse.

El dato más preocupante no es solo cuántos no salen, sino cuántos se quedan en casa por miedo. Para un peruano que vive en una ciudad con alta densidad poblacional y baja visibilidad de seguridad, esta inseguridad puede convertirse en una barrera que no solo afecta a un negocio, sino que amenaza la vida diaria. Si el cliente se retira de salir, el comercio se retira de existir. La solución no está en aumentar la vigilancia, sino en construir entornos más seguros y confiables donde la movilidad no sea una elección, sino un derecho.