Según CNBC Markets, la inflación core registró una tasa anual del 3.3% en abril, coincidiendo con las proyecciones del mercado. El Índice de Precios de Consumo Personal (PCE), el indicador preferido por el Banco de EE.UU., mostró un incremento mensual de 0.4%, elevando la tasa anual a 3.8%. Este dato, publicado por el Departamento de Comercio, se alineó con las expectativas de economistas consultados por Dow Jones, quienes anticipaban un aumento mensual de 0.5% y una tasa anual de 3.8%. Al excluir alimentos y energía, los precios core subieron 0.2% mensual y 3.3% anual, frente a una estimación de 0.3% y 3.3%, respectivamente. Aunque la tasa anual fue consistente con las proyecciones, el débil incremento mensual sugiere que el alza observada en el mes anterior podría estar comenzando a estabilizarse.
El PCE es el principal instrumento de referencia para las decisiones del FED, ya que suelen considerar el componente core como más representativo de las tendencias inflacionarias a largo plazo, al eliminar variables volátiles como el precio del combustible y los alimentos. En paralelo, el crecimiento del PIB en el primer trimestre de 2024 fue inferior a lo esperado, con una tasa anualizada de 1.6%, frente al primer cálculo de 2%. Esta corrección se debe a revisiones negativas en el gasto de consumidores e inversiones. El mercado esperaba que el PIB se mantuviera en el nivel inicial.
Otro dato relevante fue el número de solicitudes iniciales de empleo, que alcanzó 215,000 en la semana terminada el 23 de mayo, un incremento de 5,000 respecto a la anterior, y ligeramente por encima de la proyección de 213,000. En contraste, los pedidos de bienes duraderos, como aviones, electrodomésticos y computadoras, aumentaron un 7.9% en abril, superando el pronóstico de 3.5%. Sin embargo, al descartar el sector de transporte, los pedidos crecieron solo un 1.1%. A pesar de que el PIB mostró una expansión más lenta, el gasto familiar aumentó 0.5% en abril, cumpliendo con el escenario previsto.
Para los inversores y familias peruanas, estos datos ofrecen una visión de la estabilidad macroeconómica. Aunque el crecimiento del PIB es moderado, el comportamiento del gasto familiar y la inflación core sugieren que la economía no está en riesgo inmediato de desaceleración. El comportamiento de precios en sectores clave puede influir en la capacidad de los hogares para mantener sus niveles de consumo. Si bien el gasto familiar se mantiene fuerte, el crecimiento del PIB más bajo puede indicar que la demanda está siendo moderada, lo que podría afectar futuras políticas de inversión. En el contexto peruano, donde la inflación y el consumo son pilares clave del bienestar, estos indicadores ayudan a entender cómo se está moviendo el entorno económico, y permiten tomar decisiones más informadas sobre ahorro, inversión y presupuesto familiar.
