Según Bloomberg Línea, las economías más pequeñas de América Latina y el Caribe enfrentarán un aumento de la inflación y una disminución del consumo tras el alza de los precios del petróleo desencadenada por la confrontación entre Irán e Israel. A pesar de este escenario, Oxford Economics prevé que el consumo privado en estas regiones crecerá en promedio un 3,6% este año, cifra que, aunque es la más baja desde 2022, permanece por encima del promedio mundial de 2,2% y se elevará hasta 4,4% en 2027. La entidad analiza que el impacto energético se extiende a todos los sectores, incluyendo fertilizantes y alimentos, debido a la subida de los costos de las materias primas. Sin embargo, las políticas públicas de estabilización de precios ofrecen cierta defensa a los consumidores, según señalan los expertos de Oxford Economics, quienes sostienen que el crecimiento seguirá superior al promedio global por estas medidas proteccionistas.
En este panorama, Guyana se posiciona como el actor más destacado. Su producción petrolera se acercará a un millón de barriles diarios en 2024, tras haber estado prácticamente en cero en 2019. Este avance alimenta el empleo, los salarios y el gasto público, impulsando un crecimiento del consumo privado de 23% este año, con un promedio anual de 16% hasta 2030. La consultora destaca que este desempeño no depende únicamente del petróleo, sino también de estrategias de diversificación económica. Paraguay, por su parte, se mantiene como el segundo mejor desempeño en 2026, con un crecimiento sólido previsto en 2027, aunque los efectos de la subida de precios podrían variar según el nivel de dependencia de sus cadenas productivas.
Para los peruanos, este escenario ofrece una perspectiva clave: aunque el alza de los precios de energía afecta a todos los países, el rendimiento económico de los pequeños estados no se ve necesariamente comprometido. En el caso peruano, donde el sector energético es menos dependiente y las políticas de subsidios y regulación han sido históricamente robustas, los efectos de la inflación podrían ser mitigados. Además, la economía peruana ha demostrado una capacidad de adaptación ante shocks externos, especialmente en sectores como la manufactura y el comercio exterior. Por ello, a pesar de las presiones globales, el crecimiento interno y el enfoque en la estabilidad de precios podrían mantener la resiliencia del sector privado, protegiendo así el poder adquisitivo de los hogares. El contexto regional sugiere que, incluso en tiempos de incertidumbre, las economías con estructuras sólidas y políticas proactivas pueden mantener un camino de crecimiento sostenido.
