Según Gestión, la inflación anual en el Perú registró un incremento del 4.07% en julio, marcando su mayor tasa desde octubre de 2023, cuando alcanzó un 4.34%. Este dato posiciona al indicador dentro del quinto mes consecutivo fuera del rango objetivo del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), que establece una meta entre el 1% y el 3%. La variación se basa en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Lima Metropolitana, aunque las diferencias regionales amplían el impacto. El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) evalúa 26 ciudades, y al menos 12 superan el incremento anual de 3%. Entre ellas, Puerto Maldonado (Madre de Dios) registra una subida del 7.96%, mientras que Arequipa, Moquegua y Lima Metropolitana alcanzan 4.13%, 4.10% y 4.07% respectivamente. Otras ciudades como Abancay, Cusco y Huancavelica también registran aumentos superiores a 3.3%, evidenciando una distribución desigual del impacto inflacionario.
Uno de los factores clave que impulsan esta subida es el aumento de precios en el rubro de transporte. Entre agosto de 2025 y julio de 2026, este sector creció un 12.46%, impulsado principalmente por el precio de combustibles y lubricantes para vehículos personales (subieron un 19.24%) y por servicios de transporte de pasajeros por carretera (un 15.74%). Este alza se combina con las consecuencias del fenómeno El Niño, que afecta la producción agrícola. Como resultado, los precios de alimentos subieron 3.46% en julio, con un impulso especial en carne (8.08%) y frutas (8.23%). Las expectativas para el 2026 también se mantienen por encima del objetivo: analistas del sistema financiero proyectan una inflación anual de 3.85%, mientras que el BCRP fija una proyección de 3.55%. Además, las expectativas de inflación a 12 meses se sitúan en 3.01%, un valor que supera las cifras de abril, mayo y junio.
Para los peruanos, este escenario implica una reducción de la capacidad adquisitiva en sectores clave como el transporte y los alimentos. En zonas rurales y regiones de mayor vulnerabilidad, como Madre de Dios o Arequipa, el impacto es más pronunciado. El costo de vida aumenta, especialmente para familias que dependen de servicios básicos y productos alimenticios. Aunque el BCRP mantiene su enfoque de estabilidad, la persistencia de tasas inflacionarias por encima del rango meta pone en riesgo el crecimiento sostenido y la equidad en el acceso a bienes esenciales. El gobierno deberá evaluar políticas que no solo regulen precios, sino que también fortalezcan la resiliencia de las cadenas productivas frente a shocks climáticos y globales.
