Segun arXiv q-fin, un análisis reciente revisa el nivel de inflación ideal a largo plazo, basándose en 777 estimaciones de 116 estudios primarios publicados entre 1989 y 2026. Este es el mayor conjunto de datos disponible hasta la fecha sobre el tema. Lo que destaca es que, por primera vez en la literatura económica, el proceso de extracción de datos originales se realiza mediante una cadena de modelos de lenguaje de gran tamaño, verificable y auditable. El resultado se calibra contra un conjunto de entrenamiento manualmente codificado y se hace disponible para su replicación. Los hallazgos indican que el nivel óptimo de inflación se sitúa alrededor de 0.6 por ciento anual, significativamente por debajo de los objetivos del 2 por ciento que adoptan la mayoría de los bancos centrales de economías avanzadas.
La diferencia entre este valor y los límites establecidos por instituciones como el Banco Central de Reserva de Estados Unidos o el Banco de México no debe interpretarse como una condena automática al régimen de 2 por ciento. Los errores de medición en los índices de precios publicados pueden reducir, amplificar o incluso invertir esta brecha. Además, la literatura estructural no ofrece una certeza clara sobre el signo de la corrección necesaria. Un análisis bayesiano que integra todos los factores estructurales revela que las diferencias entre estudios se deben más a elecciones metodológicas que a sesgos de informe selectivo. Las variables clave incluyen el criterio de referencia monetaria (la regla de Friedman frente a un enfoque de libre mercado), el modelo de fricciones en transacciones, la estructura de shocks económicos y el tipo de contrato de rigidez nominal.
El examen no paramétrico de los datos no detecta un agrupamiento ascendente en torno al 2 por ciento, lo que sugiere que el valor no es un punto de convergencia en el análisis. Este trabajo no solo presenta un proceso replicable para extraer datos primarios con ayuda de inteligencia artificial, sino que también descompone claramente las razones por las que los estudios sobre inflación óptima llegan a conclusiones divergentes.
Para los lectores peruanos, este hallazgo plantea una reflexión clave: el objetivo de inflación del 2 por ciento, aunque ampliamente adoptado en países desarrollados, podría no estar alineado con los resultados de estudios económicos que analizan el equilibrio a largo plazo. En un contexto donde la economía peruana enfrenta desafíos de inflación y crecimiento, esta evidencia sugiere que la política monetaria podría beneficiarse de una revisión del objetivo establecido. Si el valor óptimo se sitúa en torno al 0.6 por ciento, el espacio de maniobra para mantener estabilidad podría ser más amplio. Esto implica que, en lugar de seguir un estándar extranjero sin cuestionar, el Banco Central de Reserva de Perú podría considerar ajustar su enfoque para adaptarse a las características específicas de su mercado, con un enfoque más preciso y basado en evidencia empírica.